ROMA.— Una coproducción hispanomexicana ya vista en Cannes, Toronto y San Sebastián, “Ceniza en la boca”, de Diego Luna, inauguró la competencia de la edición 21 del Festival de Cine de Roma, junto a la producción italosuiza “Brianza”, de Simone Catania.
“Ceniza en la boca” cuenta el drama de los inmigrantes que huyen de su país en busca de una esperanza que resulta engañosa, pero ante la que tampoco sirve de ayuda regresar a sus raíces.
Lucila y su hermano Diego dejan su México natal para reencontrarse con su madre, emigrada desde hace tiempo a España. Sin embargo, la vida soñada que les habían prometido se convierte en una pesadilla por las dificultades para adaptarse a una sociedad que solo les ofrece trabajos subalternos cuyos salarios apenas les alcanzan para sobrevivir.
Pero Lucila, muy bien encarnada por una luminosa Anna Díaz, persiste obstinadamente en la búsqueda de la felicidad, pasando de un trabajo a otro en Madrid y Barcelona, hasta terminar regresando a su país con las cenizas de su hermano, que se ha suicidado, sumido en la desesperación.
Son esas cenizas las que Lucila se lleva a la boca como una manera de fundirse con ese hermano más débil que era su razón de vivir.
La película, inspirada en una novela de Brenda Navarro y adaptada a la pantalla por Luna, Abia Castillo y Diego Rabasa, aborda el drama del desarraigo que afecta a una población creciente de personas obligadas a abandonar su país por razones económicas y sociales.
Diego Luna llegó con 15 minutos de retraso a la conferencia de prensa debido a un accidente de tráfico, sin consecuencias físicas para él ni para su joven protagonista, Anna Díaz.
“A mí me interesan mucho las historias de padres ausentes y, sobre todo, de madres ausentes, habiendo perdido a la mía a los dos años de edad”, declara el actor, productor y guionista de 46 años, que presenta su cuarto largometraje como director de cine, aunque también desarrolla una intensa actividad en el campo del documental y la televisión.
“Es la primera vez que adapto una novela al cine y la verdad es que para mí fue una tarea casi imposible, ya que la lectura de un libro es un hecho personal y lo que ha quedado de él en la película es una mínima parte, un instante”, declara Luna, que agrega: “esta es una historia circunstanciada, lineal y precisa y por eso espero que su mensaje tenga universalidad y encuentre eco en el público del mundo”.
“Y, en efecto, habla de un fenómeno cada vez más creciente, el de las migraciones, que afecta tanto a países de emigrantes como a países receptores”, continúa Luna, que conquistó al público internacional en 2001 con “Y tu mamá también”, de Alfonso Cuarón, junto a Gael García Bernal, que sigue siendo su amigo y coproductor, también en esta película.
“Cada migración y cada migrante tienen su propia historia y conocerla ayuda a vencer el miedo y el rechazo que provoca la ignorancia y a expresar esa generosidad y esa solidaridad que deberían ser el bien mayor del ser humano”, agrega Luna.
“Para los latinoamericanos, España se ha convertido en la puerta de Europa, un destino menos peligroso físicamente que el que antaño los llevaba a emigrar a Estados Unidos, sumado a esa ficticia seguridad que da el tener un idioma común”, recalca Luna.
“Ceniza en la boca” se estrenará en cines de México el próximo 5 de noviembre.
De un vistazo
En ascenso
Es el cuarto largometraje como director de Diego Luna, de 46 años, más conocido como actor y productor, a menudo en compañía de su socio Gael García Bernal, con quien se dio a conocer internacionalmente en el cine en 2001 gracias al éxito de “Y tu mamá también”, de Alfonso Cuarón.
