Los cineastas Joel y Ethan Coen, tras recibir el premio Lumiere en un acto celebrado ayer en Lyon, Francia
Los cineastas Joel y Ethan Coen, tras recibir el premio Lumiere en un acto celebrado ayer en Lyon, Francia

LYON (EFE).— Javier Bardem, el inolvidable asesino de “No Country for Old Men”, entregó ayer el premio Lumière a Joel y Ethan Coen en una ceremonia multitudinaria en la que el público aclamó a los cineastas estadounidenses, homenajeados en Lyon por una carrera de cuatro décadas que ha dejado algunas de las películas más singulares del cine contemporáneo.

“Es una experiencia realmente abrumadora”, reconoció Joel Coen al recoger el galardón en el anfiteatro del Centro de Congresos, abarrotado para la ocasión.

“Para Ethan y para mí, ha sido una aventura maravillosa hacer estas películas durante 40 años. Lo hicimos porque amamos el cine y nos encanta contar historias”, añadió, antes de agradecer a los que les han acompañado en ese recorrido.

El Festival Lumière les brindó un homenaje a la altura de una filmografía que ha convertido el humor negro, los diálogos afilados y los personajes imprevisibles en señas de identidad.

“Querido Ethan, querido Joel, soy un afortunado por estar aquí para honrarlos, felicitarlos y, sobre todo, celebrarlos”, dijo Bardem en inglés al tomar la palabra, entre las risas del público.

El actor español, que ganó el Óscar por su papel en “No Country for Old Men” (2007), fue una de las grandes figuras de la noche y recordó cómo llegó a interpretar a Anton Chigurh, uno de los asesinos más inquietantes de la historia del cine.

“Le dije a mi agente que no quería hacerla. ¿Qué era aquello de un tipo que iba matando gente por todas partes? ¿Y qué pintaba yo allí? Adoro a los Coen, pero ¿qué hacía yo en esa película?”, contó. Su agente, según relató, no daba crédito y le convenció para reunirse con los cineastas.

“Me senté con ellos y les dije que los admiraba, que los adoraba, que eran increíbles, pero que odiaba la violencia, no conducía y apenas hablaba inglés. ¿Qué demonios hacía yo allí?”, recordó. Los hermanos se echaron a reír y Bardem comprendió que la experiencia no sería estresante. “Así que dije: ‘vamos a hacerlo’”, remató.

Tampoco faltó la historia del célebre corte de pelo de Chigurh, tan inquietante como el propio personaje. Bardem explicó que los Coen llevaron al rodaje una fotografía de los años sesenta tomada en un burdel de Texas, en la que aparecía un hombre junto a dos caballos con peinado extravagante.

“Fueron a ver a Paul, el peluquero, al que adoraba porque era un artista extraordinario, y le dijeron que querían ese corte de pelo. Exactamente el mismo. ¡Estaba jodido!”, bromeó.

La actriz Frances McDormand, esposa de Joel Coen y colaboradora esencial de los cineastas, también les dedicó unas palabras.

“No hay secretos en la hermandad. No hay disfraces extraños. Pero sí una perspectiva común de humor retorcido, un profundo cariño por los hogares de la humanidad y la convicción de que las buenas historias crean un poder compartido”, afirmó.

McDormand recordó que comenzó su aventura profesional y personal junto a los Coen cuando solo tenía 24 años de edad.

“Me siento honrada de haber empezado este viaje con ellos. Pienso seguir a su lado”, añadió.

De un vistazo

Homenajeados

El premio Lumière, que reconoce el conjunto de la carrera de grandes figuras del cine, sitúa a los Coen junto a anteriores galardonados como Clint Eastwood, Miloš Forman, Ken Loach, Francis Ford Coppola y Martin Scorsese.

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