• Escena de “Arriety y el mundo de los diminutos”. Fiel al inconfundible sello artístico de Studio Ghibli, la película destaca por su bellísima animación hecha a mano, su minuciosa atención al detalle al retratar el mundo desde una perspectiva diminuta, y una banda sonora de corte celta
  • Arriba, acompañados por Totoro, el Gatobús y un warawara, el animador Takeshi Honda, el director del Museo Ghibli, Kiyofumi Nakajima, y el presidente de Studio Ghibli, Kenichi Yoda, ayer en Oviedo. A la izquierda, otra imagen de Kenichi Yoda, al finalizar el encuentro con los medios

Acompañado de peluches de Totoro y Gatobús, Kenichi Yoda, presidente de Studio Ghibli, encabezó ayer una rueda de prensa en Oviedo, donde mañana viernes recogerá el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 que se concedió al mítico estudio de animación, fundado en 1985 por los directores Hayao Miyazaki e Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki.

“Muchísimas gracias. Un premio tan valioso nos honra y Asturias es un lugar espléndido que nos ha conquistado enseguida”, declaró Yoda.

De acuerdo con un reporte de Radio Televisión Española (RTVE), con estas palabras comenzó su intervención el directivo japonés, que destacó que “en sus cuarenta años de historia Ghibli ha cambiado mucho, pero cada una de sus obras ha reflejado el mundo contemporáneo y lo ha cuestionado”.

“Desde que dirijo el estudio, todos los días debatimos qué es el mundo actual y qué podemos crear”.

“A veces nos comentan que, desde fuera, parece que no hacemos cosas, pero todos los días avanzamos hacia una nueva creación”, afirmó.

“Miyazaki tiene 85 años pero dibuja todos los días y su hijo Goro también se encarga de parte del estudio. Todos trabajamos a diario, aunque no sabemos si ese resultado saldrá al mundo”.

“Nunca tenemos nada planificado y por eso es un reto para nosotros abordar el mundo actual y mostrarlo en una de nuestras películas”.

Sin uso de IA

Hace unos meses las redes sociales fueron invadidas por imágenes de usuarios creadas con inteligencia artificial (IA) a la manera de los personajes más populares del Studio Ghibli.

En ese contexto, Kenichi Yoda aseguró que le preguntan siempre por el uso de la IA en la animación:

“Como saben, en Studio Ghibli nos importa mucho el proceso de dibujo manual, pero también introducimos tecnologías avanzadas. Ahora mismo todo el mundo mira hacia el futuro porque nadie sabe cómo va a evolucionar este tema. Pero yo, personalmente, si en un restaurante me dan a elegir un menú creado por un cocinero o una IA, siempre elegiré el menú elaborado por una persona”, subrayó.

Una de las características de las películas de Ghibli es que casi todas están protagonizadas por heroínas. “Desde hace muchos años, las mujeres son las protagonistas de las películas de Ghibli. Y un ejemplo práctico de lo importantes que son para nosotros las mujeres es que los baños femeninos de Studio Ghibli son mucho más grandes, aunque yo nunca he entrado. Eso se hizo así cuando construyeron el estudio porque las mujeres son fundamentales para la creación de las películas. Es solo un ejemplo que tiene relación con las mujeres descritas en las películas”.

Preguntado por el secreto de la popularidad de las películas de Ghibli en el mundo, Yoda manifestó:

“Hablando con Joe Hisaishi, el compositor de las bandas sonoras de casi todas las películas de Miyazaki, un día me dijo: ‘En el mundo hay trece escalas de expresiones. Y en una de ellas, el sótano, están los sentimientos; tristeza, alegría… la mayoría de nuestras emociones están en ese sótano. Pero Miyazaki profundiza más, baja al segundo sótano, donde residen el alma, el ADN, la esencia del ser humano’”.

“Y creo que por eso sus películas llegan a todas las personas. Cuando Miyazaki realiza sus películas crea como un nido en el cerebro y a ver qué nace. En ‘Totoro’ describía el Japón de 1950 y las personas de otras culturas podían emocionarse con lo que sucedía. Es porque Miyazaki baja a ese segundo sótano”, explicó.

“Este año nos pasó una cosa en Corea que me impresionó mucho”, continuó el directivo. “La empresa que distribuye allí las obras de Ghibli realizó un evento al que asistió uno de nuestros directivos. Y cuando le preguntaron esta misma cuestión, el presentador de la gala dijo: ‘¿Puedo contestar yo? Si ves las películas de Ghibli, lo sentirás’. Eso me impresionó mucho porque creo que es cierto: ‘Si ves una película de Ghibli lo sientes’”.

Visión europea

En cuanto a la estética europea de la mayoría de las películas del estudio, admitió que “durante mucho tiempo la cultura japonesa anhelaba Europa y eso se ha reflejado en nuestra historia”.

“Por ejemplo, antes de crear el Studio Ghibli, Takahata y Miyazaki crearon ‘Heidi’, que tuvo muchísimo éxito en Europa y creo que también aquí en España, porque el conductor que nos ha traído la conocía y la traductora incluso se sabía la canción”.

“Ambos directores han estudiado muchísimo sobre Europa y por eso la estética de Ghibli le debe tanto”.

“Y también es otra de las cosas que explica ese éxito universal de Ghibli. Yo comencé como periodista y hacía reportajes sobre Ghibli. Una vez, escribiendo sobre ‘El castillo ambulante’, un técnico me contó que recogía los sonidos de la calle y del bosque. Él decía que recogía el aire, el silencio. Y luego lo meten en la película”.

“Me sorprende que lleguen a ese extremo de detalle, pero si ves una película de Ghibli lo sientes así”.

“De hecho, cuando íbamos a estrenar ‘La princesa Mononoke’ en un país de Europa nos pidieron que rellenásemos esos vacíos con sonido, pero insistimos en que había que dejarlo tal cual. Y al final le gustó a todo el mundo. Creo que esos detalles, como los silencios, la descripción de la vida cotidiana… es una contribución de los artistas de Ghibli a la animación”.

Fundado en 1985 en Tokio, por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki, Studio Ghibli es una de las instituciones culturales más influyentes del cine contemporáneo, que ha creado un universo propio reconocible por una estética minuciosa, una narrativa pausada y una capacidad extraordinaria para convertir la fantasía en una herramienta de reflexión sobre el mundo real.

Títulos como “Mi vecino Totoro” (1988), “La princesa Mononoke” (1997), “El viaje de Chihiro” (2001), “El castillo ambulante” (2004) o “Ponyo” (2008) forman ya parte de la historia del cine.

“El viaje de Chihiro” se convirtió, en 2003, en la primera película japonesa en conquistar el Oscar a mejor largometraje de animación, además de obtener el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Más de veinte años después, “El chico y la garza” logró un segundo Oscar en 2024, confirmando la vigencia creativa de una factoría que sigue encontrando nuevas formas de emocionar.

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