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(Foto: EFE)

Cuando uno piensa en Rusia, es normal que se nos venga a la cabeza la imagen de una pequeña muñeca de madera que en su interior lleva una muñeca idéntica pero más diminuta. Esta muñeca recibe el nombre de matrioskas o mamushkas y es una muñeca tradicional de la cultura rusa.

El origen de la matrioskas es japonés y no ruso, existen varias teorías de cómo fue que llegó a Rusia, una de ellas es que arribaron junto con una exhibición de arte japonesa, donde un escultor se vio maravillado con el diseño e intentó adaptarlo a la cultura rusa.

Se les llama matrioskas ya que durante su introducción a la cultura rusa a finales del siglo XIX el nombre más común en Rusia era Matriona y, además, proviene del latín “mater” que significa madre; así, este nombre rápidamente se convirtió en un símbolo importante del país.

Las matrioskas llevan intrínseca la idea de maternidad y fertilidad, a la vez que son un símbolo de la tierra rusa. El hecho de que las muñecas pequeñas vayan dentro de las mayores viene a simbolizar el hecho de que la madre da a luz a una hija, la hija da a luz a otra hija y así sucesivamente. También sugieren la idea de riqueza y vida eterna y estas muñecas rusas siempre han trasmitido un sencillo y eterno mensaje de amistad y amor.

En la actualidad las matrioskas son consideradas uno de los mayores símbolos de la cultura rusa, se elaboran de varias temáticas y varios modelos, las muñecas pueden contener de 5 hasta 30 muñecas más en su interior. En el 2011 Rusia abrió “el museo de la matrioska” en Moscú.