“Noche de debutantes, noche de fin de año, noche de juventud”, expresó Arturo Millet Molina, presidente del Club Campestre, en el mensaje que dirigió a socios e invitados.
“La directiva que me honro en presidir se siente orgullosa de que sigan vivas nuestras tradiciones, únicas en nuestro querido México, con la presentación en sociedad de 28 señoritas acompañadas de sus padres y la coronación de nuestra soberana para el año 2018, señorita Valentina Ancona Guzmán, en un lleno total del salón, en el que sobresale la asistencia de 700 jóvenes”.
El presidente agradeció a Helena Molina Roche por su reinado en 2017. “Ha sido un ejemplo llevando su reinado a realizar obras altruistas, sociales y deportivas de invaluable valor”, subrayó Millet Molina.
También le dio las gracias “a mi directiva, que me ha apoyado en todo momento; a los empleados administrativos y de servicio, por su entrega y compromiso con el club, y a ustedes socios, jóvenes y adultos, que han hecho posible, con su asistencia y participación, en la vida de nuestra familia Campestre, algo que seguro durará por muchos, muchísimos años.
“Que Dios les bendiga a todos y tengan un nuevo año lleno de dicha, salud y felicidad”, manifestó el presidente.
En la decoración del Gran Salón “José Trinidad Molina Castellanos” las lámparas jugaron un papel protagónico, y el dorado y plateado fueron los colores de base. Los responsables del diseño, María del Mar Montalvo Millet de Benavente y Enrique José Sauri López, de “Bakú, Diseño de Eventos”, se inspiraron en los antiguos salones de baile europeos, a los que se remonta la tradición de la presentación de debutantes.
La boca del escenario fue recubierta con flores blancas de diferentes especies. En el telón de fondo, confeccionado con terciopelo negro, se colocó un gran reloj de vitral. Se instalaron asimismo cinco lámparas estilo María Antonieta.
La decoración se complementó con dos grandes espejos y un par de fondos plateados con cinco candiles en cada uno.
En el lobby se instaló un candil de diseño contemporáneo y en el recibidor, mamparas plateadas con calados similares al brocado de los manteles bisados dorados que cubrieron las mesas. En cada nicho se instaló un candil de estilo imperio.
Los manteles eran de organza y encaje superpuestos sobre bases negras, plateadas y doradas. Las sillas, de estilos Versalles plateadas y Tiffany doradas.
Los centros de mesa se elaboraron con rosas Kaab y eucalipto dólar, y los arreglos del escenario contaron con gladíolos, rosas, claveles, clavelinas y lirios del valle. Las creaciones florales estuvieron a cargo de Amur, de Jimena Trujillo Lucic.
Se dispuso una iluminación tenue, en colores cálidos, cuyo diseño correspondió a Emilio Torre Molina.
El baile fue amenizado por el grupo Muziek Grand Band, bajo la dirección de Claudio Pasos Pereira.— Claudia Sierra Medina e Iris Ceballos Alvarado
