Foto: Megamedia

PARÍS (EFE).— Las exclusivas presentaciones de Alta Costura comenzaron ayer en París con las propuestas de Schiaparelli, que revivió los emblemas de la Colección Pagana que su creadora lanzó en 1938, inspirada en tribus africanas y los cuentos de hadas y princesas.

Las prendas, que se dieron a conocer en el departamento donde vivía Elsa Schiaparelli, en la Place Vendôme, incluyen algunos conjuntos más urbanos, en un intento por sacar las creaciones de Alta Costura de la alfombra roja, prácticamente su único lugar de éxito ahora.

Con largos sacos, mezcla de safari y chamarra, marcados en la cintura y combinados con pantalones cortos, la marca exhibió sus posibilidades de acercarse a una moda más diurna, mientras que los característicos vestidos de tul con bordados pasaron directamente a la lista de los más deseados por cantantes y actrices.

Entre ellas Kylie Minogue, presente en el desfile junto a Pixie Lott e Inés de la Fressange, una incondicional de la Alta Costura.

La maison ensalzó el valor de su trabajo artesanal, que combina materiales sintéticos con naturales, como bolsos de lino, rafia y nailon cosidos en seda junto a tiras de plástico bordadas con cuentas de nácar de Swarovski o trenzadas con plumas. Los vestidos y sacos se llenaron de bordados de insectos y candados, pintados a mano o elaborados con encaje de guipur y chenille.

En tercera dimensión

Ayer también fue el turno de la holandesa Iris van Herpen, quien presentó un trabajo extremadamente técnico realizado a partir de una colaboración con la Universidad Tecnológica de Delft, con la que creó estampados en tercera dimensión.

La diseñadora se inspiró en paisajes naturales vistos desde el aire, como si fuese un pájaro. Colores claros, como verde agua, amarillo y azul, se mezclaron con tonos piel y negro en minivestidos ajustados en que las hojas, impresas en tercera dimensión en tul de 0.8 milímetros y pegadas sobre el tejido, crearon formas psicodélicas, casi de ciencia ficción.

Se trató de una colección optimista y delicada, con el título “Juegos de la naturaleza”, que combinó lo artificial con lo orgánico. La atención se centró en el movimiento de las piezas, a juego con las esculturas de Peter Gentenaar que se colocaron sobre la pasarela instalada en la Galería de Mineralogía y Geología de París.

La obra de Gentenaar, quien desde hace 30 años elabora figuras con pliegues que forman pétalos y nubes de colores, llevó a Iris a crear su vestido final con plisados rígidos alrededor de la prenda, lo que le dio la sensación de una criatura marina.

“No es tanto el agua como el movimiento en general lo que me interesa, el conjunto de una metamorfosis dentro de la naturaleza que es lo que siempre intento captar”, explicó tras bambalinas la modista, famosa por sus concepciones abstractas que plasma en vestidos casi transparentes con volúmenes esculturales.

 

Alta Costura Detalles

El libanés Georges Hobeika recuperó en su colección la estética medieval.

Colores

Junto al verde mar y azul cielo, el beige y el dorado predominaron en la propuesta, que incluyó un par de looks de pantalón y top que reproducía la melena de un león.

Asimétricos

Los vestidos más clásicos se llevaron con escote asimétrico y aperturas en las faldas.

Cierre

Fue con un vestido de novia blanco de manga larga y tres largos volantes en la falda.

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