El “humano subrogado” debe ponerse una máscara en la que se muestra la cara del “usuario remoto” o “director”. Un canal de voz transmite su voz, como damos cuenta en la portada.
Esa persona tiene que seguir las instrucciones de quien la contrató para dirigirse a distintos lugares y reproducir sus movimientos, informa la BBC.
“El diseño se basa en la hipótesis de que la telepresencia social y física puede personificarse por un humano subrogado que imite al usuario remoto”, dice Rekimoto. “Eso también elimina muchas dificultades de robots teleoperados a la hora de moverse en el entorno”.
Según el investigador, en varias pruebas en la calle y en lugares de trabajo “se confirmó que la gente percibe a la persona de la máscara como la persona real”.
La tecnología funciona colocando una tableta en la cara de la persona “subrogada”, además de un altavoz. Del otro lado, verá a través de unas gafas inteligentes las indicaciones del “director”.
La persona que “dirige” al subrogado debe indicarle hacia dónde ir y hacer mientras su rostro se proyecta en la pantalla y su voz se escucha en el dispositivo.
La idea es proyectar la sensación real de que la persona está allí.
Muchos usuarios de Twitter comentaron que la idea no es nueva y que ha emergido en la cultura popular a lo largo de los años. Por ejemplo, en series de televisión de hace más de una década, como la estadounidense “Arrested Development” (conocida en Hispanoamérica como Sacrificios de familia).
Más recientemente, Sheldon Cooper, el científico protagonista de “The Big Bang Theory”, representó algo parecido en un episodio de 2010, aunque con un robot en lugar de un humano. Pero lo cierto es que hasta ahora no se había presentado ningún producto similar.
Rekimoto sostiene que su invento supone toda una innovación en tecnologías de telepresencia. ¿Será así como terminemos haciendo llamadas de Skype en un futuro no muy lejano?
