Alberto Cáceres Zenteno ante uno de los muchos paisajes que tuvo la oportunidad de conocer y admirar en su recorrido por Arabia

La adrenalina que fluye al estar en medio de un balacera en Irak, soportar días enteros caminando por el desierto con temperaturas que incluso sobrepasan los 47 grados, sin una mínima sombra para guarecerse; poder conmemorar la Navidad justo en el sitio donde se dice nació Jesús, y entrar a una de las mezquitas más importantes en Jerusalén (privilegio del que desde el año 2000 sólo gozaban los habitantes de esa comunidad) son parte de las muchas vivencias que Alberto Cáceres Zenteno experimentó durante su expedición por Arabia.

Segunda experiencia

El yucateco emprendió otra vez una aventura junto a Levison Wood, con quien en 2016 realizó una expedición a pie desde Mérida, hasta Colombi, que duró cuatro meses, como parte del programa para la televisión británica “Walking The Americas”.

La buena amistad que se generó a raíz de ese viaje hizo que Levison contactara de nuevo a Alberto Cáceres para emprender una nueva expedición, esta vez a territorio árabe y visitando un total de 13 países.

Apenas hace unas semanas el equipo terminó el recorrido de cuatro meses y medio, y del que Alberto se separó apenas 10 días antes para cumplir con compromisos de trabajo.

Cuenta que en esta ocasión no fue como acompañante de Levison, sino como camarógrafo, faceta que le viene bien por su gusto hacia la fotografía.

Muchos acontecimientos le tocó vivir como parte del equipo, y uno de las más duros fue la caminata diaria que realizaron por el desierto de Omán durante 10 días en los que caminaban alrededor de 25 kilómetros al día, de 7 a 17 horas aproximadamente, bajo los ardientes rayos del sol y con una temperatura de 47 grados centígrados en promedio, sin la menor sombra para resguardarse.

Dice que la única sombra era la que producían los camellos, que cargaban alimentos, equipo para acampar y artículos de primeros auxilios, entre otros.

Caminata peligrosa

También fue complicado el recorrido de nueve días por la cordillera de montañas de Omán, donde varias veces, por lo estrecho del camino, estuvieron a punto de perder los camellos con toda la carga.

Momentos de total adrenalina vivió en el viaje, como cuando se les invitó a ser parte de un convoy del ejército Irakí, sin saber que se dirigían a una batalla en un pueblo que había sido tomado por el grupo terrorista Isis, y de pronto se vieron en medio de un asalto para liberar el poblado, en el que un helicóptero lanzaba misiles mientras los integrantes del convoy llegaban al lugar para enfrentarse a balazos con los rebeldes.

Una protesta en Palestina, en la que los soldados israelíes disparaban a la multitud balas de goma y gases lacrimógenos, y en la que adolescentes de entre 11 y 13 años tiraban piedras con tirahules, son parte de las muchas vivencias que tuvieron en el viaje junto con otros sucesos significativos, como despertar el 23 de diciembre con una vista espectacular en las montañas y emprender el camino a Belén, a donde llegaron el 24 de diciembre y consiguieron se les dejara entrar a la Iglesia de la Natividad para presenciar una ceremonia bajo el templo, en una especie de sótano, donde se dice estuvo el pesebre donde nació Jesús, un sitio al que pocas personas enntran. por lo sagrado y especial.

Igualmente significativo fue para el equipo poder entrar a una importante mezquita para los musulmanes en Jerusalén, y cuyo acceso fue restringido desde el año 2000 a cualquier turista o persona ajena a la comunidad, luego de que un visitante intentara explotar una bomba en el lugar.

Tras 17 años de ese acontecimiento se convirtieron en los primeros turistas en entrar a ese espacio sagrado para su pueblo.

El ver y vivir de cerca el conflicto entre Palestina e Israel, asegura Alberto, le hizo entender la situación y darse cuenta que el pueblo quiere paz, pero son otros intereses relacionados con la venta de armas los que ocasionan que no se llegue a un acuerdo.

También pudo notar que la mayor parte de los musulmanes son gente tranquila, amable, pacífica y extremadamente hospitalaria; y aunque se piensa que esa región del mundo es peligrosa pudo ver que la nula venta de alcohol y drogas hace que la sociedad sea más sana, con índices de delincuencia bajos y en los que caminar por las calles es seguro, pues no hay robos, sino solo gente amable que incluso sin conocerte te invita a beber té en su casa o convida a un vaso de agua si te ven sediento, como les sucedió en su viaje.

Dicha travesía será editada para presentar un programa de televisión, que están en pláticas para vender a Netflix.

El yucateco ya tiene más planes, pues sus compañeros lo han animado a hacer su propio programa, y planea hacer una travesía por Cuba de un mes y posteriormente un recorrido desde Centroamérica a los Estados Unidos junto a los inmigrantes.

Además, durante el próximo mes de abril hará una expedición junto a otro explorador inglés para recorrer Noruega, Finlandia, Rusia, Estonia, Lituania y España.— Iris Margarita Ceballos Alvarado

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán