Gucci irrumpió en la Semana de la Moda de Milán con un provocador desfile en el que sus modelos portaban en la mano recreaciones de sus propias cabezas “decapitadas”, mientras que Moschino apostó por un estilo sesentero que tuvo a Jackie Kennedy como ícono.
En esta segunda jornada de la Moda de Milán, el director creativo de Gucci, Alessandro Michele, sorprendió al público con un peculiar desfile, ambientado en una sala de operaciones en la que varios modelos sujetaron en sus manos una recreación de sus rostros.
Las mezclas de estampados y de tejidos se vieron en looks como los compuestos por chaqueta de punto gris y negra sobre vestido de seda de estampado floral y pantalones de “príncipe de gales”, o chaqueta gris de traje con pantalones vaqueros cortos sobre medias semitransparentes blanca.
