Salud y vida
Yeusví Maley Flores Cazola (*)
Esta semana continuamos con el tema tratado en la columna anterior, la diabetes mellitus, enfermedad crónica que eleva los niveles de azúcar en la sangre.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasifica en tres tipos: diabetes tipo 1, en la cual las células beta del páncreas no secretan la insulina necesaria; la diabetes tipo 2, que es generada por una interacción de varias situaciones, un decremento paulatino en la producción de insulina, una resistencia periférica a la acción de la misma y un aumento de la glucosa en sangre, y finalmente la diabetes gestacional, que se presenta en el segundo trimestre del embarazo y tiene consecuencias relevantes en el desarrollo adecuado del bebé.
Las características clínicas son similares en cualquiera de las tres, aunque el paciente refiere aumento desmesurado en el apetito a pesar de haber comido de manera adecuada, a lo que se le denomina médicamente como polifagia.
También existe un deseo ávido por la ingesta de líquidos (polidipsia) y se presenta un incremento en la producción de orina, lo que lleva al paciente a visitar frecuentemente el baño.
Se puede notar una pérdida moderada de peso, presencia de cambios de humor, fatiga o cansancio.
La diabetes tipo 1 en su mayoría está mediada por una reacción autoinmune en la cual las células beta del propio cuerpo son destruidas por “equivocación”.
En el caso de la diabetes tipo 2 el mecanismo es mucho más complejo, ya que intervienen factores genéticos, sobrepeso, mala alimentación y falta de ejercicio.
La causa de la diabetes gestacional aún está en estudios, pero se cree que las hormonas propias del embarazo reducen la acción de la insulina.
La detección de esta patología corresponde a los médicos de cabecera o de primer contacto, quienes a través de un simple análisis sanguíneo pueden emitir un diagnóstico. Sin embargo, el adecuado control de esta patología en un trabajo en conjunto que requiere la participación activa del paciente para comprometerse en su cuidado.
Las complicaciones crónicas de esta enfermedad son sin duda las más aterradoras, y es que al acumularse azúcar en los tejidos éstos sufren daños irreparables.
En la circulación se manifiesta con heridas en los pies, que de no recibir el cuidado pertinente llegan a requerir una amputación de la extremidad, por nombrar una de ellas.
Pero el objetivo de este artículo es hacer de su conocimiento que un “check up” médico anual es necesario en todos, porque la diabetes detectada a tiempo y controlada adecuadamente, a través de cambios en el estilo de vida y un seguimiento de hemoglobina glucosilada, deja de ser un enfermedad potencialmente mortal y con consecuencias graves y pasa a ser un padecimiento de control que permite llevar una excelente calidad de vida.
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