En estos tiempos electorales oímos muchas promesas
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió ayer por la tarde en la Catedral la celebración de la Liturgia de la Pasión del Señor.
Ataviado con una casulla roja que representa la sangre de Cristo, el prelado se dirigió al altar acompañado de los presbíteros José Antonio Flores Cervera, presidente del cabildo catedralicio; Óscar Cetina Vega, rector de la Catedral, y José Manuel Romero Estrella, párroco de El Sagrario, donde se postró unos minutos.
Una vez que se puso de pie dio por iniciada la celebración ante los fieles que, la mayoría con sus ramitas de ruda, escucharon atentos la Palabra de Dios.
Después de la lectura, que estuvo a cargo de los padres Flores, Cetina y Romero, el arzobispo ofreció la homilía en la que pidió a los feligreses buscar siempre la verdad del Señor.
“¡Cuidado! Porque en estos tiempos de procesos electorales escuchamos muchas promesas, pero busquemos siempre la verdad. Vayamos más allá de los argumentos y sofismas y busquemos la autenticidad, porque habrá gente dispuesta a tratar de convencernos con argumentos o con su facilidad de palabra, pero que no son servidores de la verdad”.
Exhortó a los presentes a ser servidores de la verdad y también del amor. “Cristo nos amó, paguémosle con el nuestro, con un amor que va más allá de las palabras y más allá de los sentimientos”.
Al inicio de su homilía, monseñor Rodríguez Vega se refirió al evangelio de San Juan que, dijo, es distinto a los otros tres, pues fue escrito 40 años después y sirvió para ahondar en los grandes misterios de la salvación. “Este evangelio en la narración de la pasión resalta la divinidad y realeza de Cristo”.
El arzobispo también tocó el tema de la violencia al referirse a Pedro, quien cortó una oreja a uno de los guardias, diciendo que la violencia nunca debe ser usada por un cristiano y que la Iglesia está contra todas las opciones de violencia. “Solo en defensa propia estamos autorizados para usar la violencia, pero aun esa podemos hacerla a un lado si voluntariamente y heroicamente estamos dispuestos a entregar nuestra vida”.
Igual habló del amor. “Todos decimos ‘te quiero’ pero qué difícil es probar, respaldar los sentimiento y las palabras del amor. No te creas mucho porque amas, porque lo que amas también puede fallar. No te creas mucho porque dices amar”.
“No basta sentir el amor ni pronunciar el amor. El amor hay que demostrarlo día con día. No te confíes en lo que sientes por más bonito que sea, más bien confía en el amor de Dios”.
Después de la homilía se realizó la adoración de la cruz. El primero en pasar fue el arzobispo, quien tuvo el cuidado de quitarse los zapatos dejando al descubierto sus calcetines blancos, siguieron los sacerdotes, las religiosas, los acólitos y los colaboradores de la Catedral. Y antes de que se formara la fila de fieles, se anunció que la adoración se retomaría después de la comunión.
Para ello, el padre Romero Estrella se encargó de ir a buscar la reserva de cuerpo de Cristo, resguardada desde el jueves, pues ayer no hubo consagración. Viernes Santo es el único día en que no hay consagración.— Iván Canul E.
Viernes SantoMás
Miles de feligreses participaron en los oficios de ayer.
Santo Entierro
Finalizada la comunión se invitó a los fieles a pasar a adorar a Jesús. Tras la actividad se llevó al cabo la procesión del Santo Entierro alrededor de la Plaza Grande y una vez de vuelta a la Catedral se realizó el rosario de pésame a Nuestra Señora de los Dolores.
Marcha del Silencio
El Viernes Santo es el día en que los cristianos recuerdan la muerte de Jesús. Este es el acontecimiento más trascendental que significa el amor de Dios hecho hombre, quien se entrega incondicionalmente a la muerte. Esta muerte simboliza el silencio, el llamado a la reflexión.
Santo Entierro
Cada Semana Santa, en la noche del Viernes Santo, la Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno pone en la calle la procesión del Santo Entierro, con lo que se cierran los oficios, en espera de la resurrección.
