La comunidad de Acanceh se reúne ante el viacrucis

Como cada año, ayer se llevó al cabo el viacrucis viviente en Acanceh, donde se congregaron 4,000 feligreses.

La representación de las últimas horas de Jesús, interpretado por Jesús Andrés Medina Chalé, dio inicio al mediodía, con una temperatura que superaba los 35 grados centígrados.

El viacrucis número 37 arrancó con la presentación de Cristo ante los sumos sacerdotes (Guadalupe Domínguez y Leandro Chan Uc), Pilatos (Jaime Estrella Escalante) y Herodes (Juan Rivero Zapata) para encontrar un motivo para su muerte.

Los pobladores, quienes portaron sombrillas, gorras y gafas para cubrirse del fuerte sol, siguieron atentos las interpretaciones, en especial el momento de la flagelación a Jesús.

El sonido de los latigazos y los gritos de los soldados romanos impactaron a la gente, que observó en silencio la colocación de la corona de espinas a Cristo.

Posteriormente, a Jesús le fue entregada la cruz, con un peso de casi 100 kilos, para iniciar el recorrido de dos kilómetros, a lo largo del cual tuvieron lugar las tres caídas, tal como marcan las sagradas escrituras.

En medio de cánticos y rezos de la multitud, se vio el encuentro de Jesús con María (Gabriela Tut Aké), con Simón, el cireneo (Guillermo May), quien ayuda a Jesús a cargar la cruz, y con Verónica, quien le seca la cara del sudor y la sangre con un lienzo, donde queda impreso su rostro.

Cerca de las tres de la tarde, el viacrucis llegó al monte Gólgota (la plaza de las culturas de la comunidad), donde se representaron las últimas estaciones: Jesús es despojado de sus vestiduras (décima estación), Jesús es clavado en la cruz (oncéava estación), Jesús muere en la cruz (decimosegunda estación), Jesús es puesto en los brazos de su madre (decimotercera estación) y Jesús es sepultado (decimocuarta estación).— Ignacio Euán Acosta

 

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