Bill Cosby hace frente a tres casos de agresión sexual
WASHINGTON (EFE).— Bill Cosby se presentó ayer ante la corte de Norristown (Pensilvania) para ser juzgado por delitos de agresión sexual en el caso de la canadiense Andrea Constand, una de las 60 mujeres que denunciaron al actor.
El proceso comenzó con la búsqueda de los 12 miembros del jurado que decidirán sobre la sentencia del histrión de 80 años, que ya se sometió a un juicio en junio de 2017, pero el jurado fue incapaz de alcanzar un veredicto y el litigio fue declarado nulo.
Según mostraron las televisiones locales, Cosby caminó lentamente y se negó a responder a las preguntas que le gritaban los periodistas. En el interior de la corte, el juez Steven T. O’Neill y los abogados de la acusación y la defensa comenzaron a interrogar a un grupo de 125 ciudadanos, del que saldrá el jurado.
En este nuevo juicio, el actor cambió a su equipo de abogados, que estará encabezado por Tom Mesereau, conocido por defender con éxito al cantante Michael Jackson en su litigio de 2005 por supuesto acoso sexual a menores de edad.
Cosby se enfrenta a tres delitos de abuso sexual, que acarrean cada uno de ellos una pena máxima de 10 años de cárcel y una multa de 25 mil dólares.
El litigio sigue centrado en la figura de Andrea Constand, quien asegura que una noche a principios de 2004 Cosby la invitó a su mansión de Cheltenham (Pensilvania) y le dio unas pastillas que la marearon, le nublaron la vista y permitieron al artista abusar de ella.
Uno de los momentos cruciales del juicio llegará con el testimonio de la propia Andrea, que tendrá que hablar sobre lo ocurrido en la mansión de Cosby, así como sobre su relación con el artista, al que supuestamente consideraba un amigo y un mentor.
Los dos se conocieron en 2001 mientras ella entrenaba el equipo de baloncesto de la Universidad de Temple (Pensilvania) y Cosby formaba parte del patronato del centro educativo.
Cobsy sostiene que la relación con Constand fue consentida y asegura que usaba drogas como señuelo para atraer a las mujeres, pero nunca como herramienta para incapacitarlas.
