Hijos adultos de alcohólicos curan heridas ocultas
Luis no relacionaba sus problemas emocionales de adulto con la situación de alcoholismo que vivió de niño en el hogar paterno.
Tuvo que perder trabajo, casa y pareja, además de caer en una depresión profunda y deseos de morir, a sus 33 años, para darse cuenta que estaba gravemente enfermo y necesitaba ayuda.
Ahora, seis meses después, Luis sonríe feliz y cuenta cómo ha cambiado su vida gracias a Al-Anon, programa de recuperación para familiares y amigos de alcohólicos que se ayudan mutuamente compartiendo experiencias, fortaleza y esperanza en un ambiente de respeto, anonimato y cordialidad.
La entrevista se desarrolla en el grupo de la “Supervivencia a la recuperación”, un remanso de paz ubicado en la colonia Alemán, en la calle 23 entre 28 y 36, en el número 296.
Otra historia
Ahí mismo, Rosario abre su corazón para confesar que fue zarandeada por una crisis de envidia hacia un ser querido que, a diferencia de ella, se atrevía a desafiar los convencionalismos y las normas morales y sin embargo se veía mucho más feliz.
Se puso tan mal que comenzó a buscar ayuda y, hace cuatro años, llegó al grupo de Al-Anon para Hijos Adultos. “Aquí entendí que tengo que conocerme, saber lo que soy y lo que tengo para ser feliz”, comenta con convicción.
Con frecuencia
Tanto Luis como Rosario constatan que para recuperarse es necesario sesionar con frecuencia, experimentar la amistad desinteresada de los compañeros y concentrarse en los principios que hacen de Al-Anon un programa eficaz para aliviar el dolor emocional y llevar una vida plena.
Invitación
El próximo domingo 10 se realizará un evento especial, donde hijos adultos de alcohólicos compartirán su testimonio de cómo recuperan la alegría de vivir. La invitación es para todos los miembros de Al-Anon, Alateen y público en general.— Alberto, miembro Al-Anon
