El médico veterinario zootecnista Enrique Novelo Medina y Mateo Enrique Novelo Martínez con un ejemplar de pitón bola

Es indispensable informarse antes de adquirir una

Temperatura y humedad son factores fundamentales en el manejo de una boa. En Yucatán, las condiciones ambientales son favorables a estos reptiles, que viven bien con temperaturas de 25 a 30 grados en el interior de casa y con la humedad relativa de la región, que ronda el 80%.

Por tanto, los propietarios de estos animales en el Estado en general no necesitan proveerles de una fuente de calor externa, señala el médico veterinario zootecnista Enrique Novelo Medina, director de la clínica Pet Doctor y especialista en animales no convencionales.

“Con el sustrato que se les coloca en el fondo (del terrario) es suficiente para que puedan tener una vida normal”, afirma.

El veterinario, con 35 años de experiencia profesional, indica que se debe procurar que el terrario sea “lo más grande posible” respecto a la talla de la boa, que junto con la pitón bola (normal y albina) es una de las especies de serpiente más comúnmente elegida como mascota.

Añade que a boa y pitón hay que sacarlas a tomar el sol —de preferencia todos los días— de 10 a 20 minutos, porque esto contribuye a que produzcan vitamina D y mantengan un metabolismo adecuado. Pero cuidado: no hay que dejarlas en libertad “porque se escapan con mucha facilidad”.

El médico veterinario agrega que ambas son constrictoras, es decir, para alimentarse oprimen a sus presas hasta asfixiarlas y luego las engullen. Carecen de veneno, de modo que si llegasen a morder a una persona, aun cuando tienen hileras de dientes ligeramente curvados hacia atrás, no le causarán daño.

No es riesgoso tenerlas en casa si el manejo empieza “desde que son muy pequeñas; las que nacen en cautiverio son muy dóciles”.

Según explica, las boas pueden llegar a medir hasta tres metros después de muchos años y con este tamaño “sus presas serían un cochino pequeño, una gallina; es lo más que podrían comer, no un humano”. La pitón puede medir hasta seis metros y pesar 95 kilos.

De su tamaño también depende la periodicidad de la alimentación. Cuando miden menos de un metro comen una vez a la semana y “conforme van creciendo va disminuyendo la frecuencia; incluso, las adultas comen una vez al mes, tarda mucho su proceso de digestión”.

De pequeñas su dieta consiste en ratones bebés y al aumentar de tamaño consumen ratones más grandes, ratas e, “incluso, pollos si es necesario”, apunta.

Salmonelosis

El experto agrega que en el manejo de las serpientes un riesgo es la transmisión de la salmonella, bacteria que en el humano causa infección intestinal y se transmite por el excremento del animal, lo que obliga al dueño a “tener ciertas precauciones”.

Es por esa razón que no se aconseja que los niños tengan de mascota a estos ejemplares. La zoonosis, es decir, la transmisión de enfermedades de animales a humanos, “sí se da y más entre especies exóticas”, además de que los pequeños podrían lastimar al ejemplar si le dan un trato rudo.

El veterinario Novelo Medina advierte que dejar en libertad a una serpiente porque ya no se desea tenerla puede causar problemas al ambiente, como resultado de la competencia y depredación por el animal de las especies locales.

“Lo más importante cuando se quiere tener una serpiente es informarse”, subraya el experto, que aconseja llevarlas al veterinario apenas se adquieren “para saber que están sanas y resolver las dudas de su cuidado” y al menos una vez cada seis meses cuando están en etapa de crecimiento.— Valentina Boeta Madera

 

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