Tomoko Mukaiyama es una concertista y artista visual que tiene fascinación por los proyectos de arte contemporáneo no convencionales

Le da rostro a la música

Hace cuatro años la pianista Tomoko Mukaiyama eligió a Mérida como el lugar tranquilo donde podría concentrarse para componer la música de una pieza de danza.

Desde entonces ha regresado para dar conciertos en el Centro Cultural La Cúpula y esta noche por primera vez actuará en el Mérida Fest, en el atrio de la Catedral, a la que durante una hora vestirá con el ropaje contemporáneo del “Canto Ostinato” de Simeon ten Holt.

A la obra, estrenada en la década de 1970, la artista la califica de “muy emocional” y “muy significativa, que conecta con cualquier persona”. Le entusiasma que sea un concierto en un espacio público “porque el arte contemporáneo normalmente es para un grupo pequeño de personas”, mientras que la velada de hoy está pensada para una audiencia masiva, formada no exclusivamente por conocedores.

Ten Holt creó el “Canto Ostinato” para ser tocado a dos o más manos, con el piano o varios instrumentos. Hoy será interpretado solamente por Tomoko y sin acompañamiento de otras expresiones artísticas —danza, vídeo, artes visuales, moda— con las que la invitada japonesa-holandesa suele construir sus presentaciones.

Porque ella, como lo declara al Diario, desea “hacer visual a la música”, a la que otorga la misma jerarquía que a la plástica. “Para mí siempre han sido igualmente importantes”.

Además de trabajar en sus propias propuestas experimentales, Tomoko ha colaborado con artistas de otras disciplinas, desde Marina Abramovic hasta el coreógrafo Jiri Kylian, quien “es como un dios”. “Participo en cosas diferentes porque trabajar junto a maestros es un reto”, señala.

Que su repertorio se integre con obras contemporáneas no significa que vea algo malo en compositores como Mozart y Beethoven. “Hay mucha gente tocando a Mozart y yo no necesito hacerlo. Siento más emoción al trabajar con los compositores (modernos)”.

Su visita a Mérida fue precedida por dos presentaciones en Ciudad de México en las que interpretó “Kontakte”, de Karlheinz Stockhausen, con Diego Espinosa en las percusiones y Juan Sebastián Lach en la electrónica. Actuar sola, como esta noche, “técnicamente es más fácil porque eres tu jefa todo el tiempo” y “todas son decisiones mías”.— Valentina Boeta Madera

 

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