Aún queda cupo para niños de 5 a 12 años de edad

La divulgación y difusión de la ciencia en el país es el objetivo principal del programa “Pasaporte al camino del conocimiento científico” que se lleva al cabo en el Cinvestav, por medio del cual niños, padres de familia y hasta abuelitos aprenden sobre diversos aspectos de la ciencia y cómo usar esa información en beneficio personal y de la sociedad.

Ayer se inauguró la 11 edición del programa nacional, que se realiza en 10 ciudades del país, incluida Mérida.

A lo largo de 10 años el programa ya atendió a 76 mil niños en 120 temas y talleres diferentes, que se acompañan de experimentos, actividad lúdica y otros aspectos que ayudan a entender y comprender la ciencia, pero también los forman en otros aspectos de la vida.

La doctora Dalila Aldana Aranda, investigadora del Cinvestav y coordinadora nacional del programa “Pasaporte al camino del conocimiento científico”, explica que, por ejemplo, se les da un lunch que incluye agua simple, pues fomenta la ingesta de agua natural, la cual se sirve en jícaras; y una colación de una fruta o verdura cruda, en el caso de ayer fue sandía, y no se usan platos desechables ni servilletas, para evitar este tipo de contaminantes que tardan muchos años en degradarse.

El programa es presencial y a distancia, pues los niños y sus acompañantes, que pueden ser papás, abuelitos, tíos… acuden al Cinvestav Mérida y escuchan a un especialista hablar sobre un tema científico.

Muchas veces, como ayer, el ponente está en otra ciudad y las 10 sedes del programa están conectadas mediante videoconferencia.

En la sesión inaugural de ayer, la investigadora Ariane Dor, de Tapachula, habló sobre los moscos, en la que abordó la utilidad ecológica de estos insectos y el problema de transmisión de enfermedades como el dengue, chikungunya, zika, fiebre amarilla, entre otras.

Abarcó el control biológico y mecánico de los moscos, este último trata de no acumular chatarra, recipientes con agua, incluso una pequeña corcholata para evitar la proliferación del mosco.

Respecto a la parte biológica, especificó que hay procesos en los que se puede volver a las hembras estériles, las cuales se liberan y ya no dejan descendencia, una forma de control de las plagas.

La investigadora Dalila Aldana Aranda, investigadora del Cinvestav y coordinadora nacional de “Pasaporte al camino del conocimiento científico” manifiesta que una de las principales metas es transferir el conocimiento a otras personas para que aprendan a usarlo.

Por ello, luego de la charla, los asistentes aprendieron a realizar trampas para moscos con botellas pet para evitar su proliferación.

Los participantes cortaron a la mitad las botellas y las cubrieron de negro (puede hacerse con pintura o papel), y colocaron en el interior agua, azúcar y bicarbonato.

Se explicó que la oscuridad atrae a los moscos y las hembras entran a depositar ahí sus huevecillos, pero las larvas no crecen ahí, y de hacerlo existe una posibilidad muy baja de que salgan.

Colocar unas cuatro trampas en casa ayuda a que alrededor de la misma haya menos moscos.

En cada una de las 10 sedes hay capacidad para 100 niños, en el caso de Mérida aún hay cupo para unos 40.

Aceptan niños desde 5 años, preferentemente que sepan leer y escribir y atiendan una plática de 15 a 20 minutos. La edad ideal es entre 7 y 12 años. Las sesiones son los sábados cada 15 días, y el programa se extiende hasta el mes de junio.

El programa se desarrolla de manera conjunta entre el Cinvestav, la Academia Mexicana de Ciencias, el Colegio de la Frontera Sur, Cicy, el Museo de Ciencias de Baja California, el IPN, la UNAM Querétaro, entre otros.

Los interesados en ser parte del programa pueden comunicarse al 942-94-00 extensión 2538 o al correo daldana@cinvestav.mx.— Iris Margarita Ceballos Alvarado