Monseñor Gustavo Rodríguez Vega corona a la imagen de Nuestra Señora de Belén

A la ceremonia asisten patronos de sitios vecinos

Cientos de fieles, vecinos de Caucel y poblados cercanos, se pusieron ayer a los pies de la Madre del Cielo en una celebración eucarística efectuada en honor de Nuestra Señora de Belén, patrona de la comisaría meridana.

El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió la misa y coronó a la venerada imagen ante representantes de las comunidades de Suytunchén, Sierra Papacal, Cosgaya, Cheumán, Noc-Ac, Ucú, Yaxché y Caucel.

Los visitantes asistieron con las imágenes de sus patronos, a los que se dio recepción en el orden mencionado: San Antonio de Padua, Nuestra Señora del Rosario, San Matías, Nuestra Señora del Carmen, San Isidro Labrador, Nuestra Señora de la Natividad y San Antonio de Padua. Antes de la misa del mediodía entró Nuestra Señora de Belén.

La ceremonia comenzó a las afueras de la iglesia y el Arzobispo la ofició con los padres párroco Héctor Cárdenas Angulo y Éric Jorge Aké. En su homilía el prelado reflexionó en el pasaje del Evangelio, sobre el milagro por el cual Jesús convirtió el agua en vino durante las bodas de Caná.

“Jesús hizo el milagro con la ayuda de los sirvientes. Si tú quieres puedes ayudar a Jesús a que realice sus obras, pero necesitas tomar actitudes de servidor”, dijo.

Oró a la Virgen María para que ayude a los fieles a ser intercesores como lo es Ella, para ofrecer cada día el mejor vino y comportarse en todo momento como servidores de Cristo y los demás.

Posteriormente el Arzobispo coronó a la imagen.

El viento fresco y la llovizna que cayó en diferentes momentos no desanimaron a los asistentes, pero sí obligaron a que la parte final de la celebración se realizara en el interior de la iglesia.

Las festividades se iniciaron a principios de mes con la bajada de la imagen y se prolongarán hasta febrero. La celebración de ayer marcó el inicio formal de la fiesta.

El programa incluyó la presentación de grupos folclóricos y una convivencia.— Claudia Sierra Medina