Yucatecos siguen sus sueños en la danza clásica
Estar lejos de su natal Yucatán es un sacrificio que a su corta edad han decidido encarar, motivados por el amor que tienen a la danza clásica y el anhelo de proyectarlo en México y fuera de él.
Valentina Avilés Magaña y Alec Reyes Manzo, ambos de 16 años de edad, comenzaron a recibir clases de ballet cuando tenían siete años de edad y desde hace tres residen en Córdoba, Veracruz, donde cursan estudios en Fomento Artístico Cordobés, cuya formación tiene el aval de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba.
Ambos —de confesa predilección por el ballet “Don Quijote”— fueron reconocidos recientemente en Alemania y en Cancún, en el Tanzolymp (Olimpiada de Danza) y el Festival Internacional de Ballet, respectivamente. En el país europeo se adjudicaron el segundo lugar en su rango de edad, modalidad solos y dúos de danza clásica y moderna.
En Quintana Roo, como resultado de sus destacadas participaciones, evaluadas por varios profesionales, recibieron becas para asistir a cursos intensivos de verano en Estados Unidos y Canadá.
Para los yucatecos, estos reconocimientos son alicientes para seguir luchando por su sueño de integrarse a una agrupación dancística. Lo consideran un paso más para alcanzar el triunfo.
Graduación
Ambos están conscientes de que aún les queda un largo trayecto por recorrer. Por lo pronto, Valentina se prepara para presentar a finales de este mes el examen de graduación en La Habana. Alec lo hará en 2020.
Estar tan cerca de su egreso emociona a Valentina, quien considera que todo lo logrado hasta ahora es el resultado del “granito de arena de todas las personas” que han sido parte de su vida y formación, incluidos maestros, padres y ella misma que se esfuerza todos los días.
Al hablar de su futuro, reitera que su intención es integrarse a una escuela y después a una compañía en el extranjero. “A una compañía ingresas a los 18 años. Ya me voy a graduar, pero aún estoy chica para entrar a una agrupación, por eso quiero seguir estudiando para de ahí pasar a la compañía”, comparte.
“Cuando me gradúe eso haré: buscaré escuelas para ir paso a paso, como una escalerita que me ayude a llegar al objetivo”.
Tiene clara la meta de convertirse en primera bailarina de una agrupación “y me encantaría que fuera de una extranjera porque quiero seguir abriendo mis posibilidades y experiencias”.
Tiene planes de aceptar la beca que recibió en el festival cancunense para asistir al curso del Master Ballet Academy, en Arizona.
Trabajo y dedicación
Por su parte, Alec indica que todos lo éxitos obtenidos hasta ahora son resultado del trabajo y la dedicación a la danza. “Es algo que me gusta y quiero ser bueno en ello. Es lo que me motiva”.
Es por eso que aprovecha todas las oportunidades que le ofrecen para continuar preparándose. En las próximas semanas viajaría a Londres para recibir clases en la escuela del English National Ballet con la beca que obtuvo hace casi un año en audiciones convocadas por Isaac Hernández.
A Alec, al igual que Valentina, le gustaría probar suerte en alguna agrupación en otro país. “Lo que deseo hacer es bailar, especialmente en el extranjero porque tienen otra visión”, admite.
En su avance hacia el futuro que ha vislumbrado ha sido clave el respaldo económico y moral de sus papás y maestros. Pero considera que también las autoridades culturales deberían dar apoyo, “porque en México hay mucho talento, pero desperdiciado” por falta de recursos para seguir preparándose.
Valentina subraya asimismo la necesidad de otorgar más apoyos, porque “no es nada fácil ni barato lo que requiere una bailarina para estar en un nivel avanzado y llegar a ser solista de una compañía”, resalta.
“En cualquier parte de México puedes ver cultura y arte, pero no hay suficiente apoyo económico”.— Claudia Sierra Medina
