Hoy se cumplen 25 años de aquel accidente automovilístico que privó de la vida a cinco sacerdotes yucatecos. Las víctimas fueron los presbíteros José María Casares Ponce, Antonio Castro Magaña, Adalberto Ruiz Quintero, Graciliano Rodríguez Gómez y Xavier Flota García.
El accidente
De acuerdo con nuestros archivos, el accidente ocurrió alrededor de las dos de la tarde del 11 de julio de 1994, a la altura de Valladolid. Siete sacerdotes se dirigían a playas del Caribe para tomar unas breves vacaciones.
El accidente ocurrió por el estallido de una llanta, lo que ocasionó que la camioneta en que viajaban volcara.
Los cinco sacerdotes ya mencionados fallecieron de manera instantánea en el lugar de los hechos. Los otros dos resultaron lesionados: Francisco Montañez Jure y Miguel Basto Brito. También resultó lesionado el guiador, Manuel Jesús Balam Mosqueda, chofer del sacerdote Montañez.

El obispo recuerda a los fallecidos
El obispo auxiliar Pedro Mena Díaz recuerda el hecho como un momento de muchas interrogantes, de dudas, pero también de mucha fe. Así lo describió hoy durante la misa para conmemorar la fecha.

La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, quien al inició de la misa hizo una petición especial por los sacerdotes.
Cinco sacerdotes en activo
Fue el obispo Pedro Mena quien tuvo a su cargo la homilía, pues como sacerdote de la diócesis vivió de cerca esos momentos.

Indicó que la Iglesia de Yucatán vivió un momento de gran consternación, duro y difícil. Recordó también las palabras que en una plática le expresó el entonces arzobispo, Manuel Castro Ruiz: “Siempre es duro recibir la noticia del fallecimiento de un sacerdote ejerciendo su ministerio, pero cinco…”.

Recordó que los cinco sacerdotes fallecidos estaban activos, ejerciendo su ministerio, por lo que fueron momentos duros y difíciles.
“Surgieron muchas preguntas, dudas e interrogantes como pueblo de Yucatán, pero también fue un momento de fe, de poner las cosas en manos de Dios”, expresó.
De frente al pueblo
Dijo que en las misas crismales los sacerdotes se sientan en las primeras bancas de la iglesia y renuevan las promesas que hicieron en su ordenación sacerdotal. Por ello hace 25 años, cuando los restos de los cinco sacerdotes ya se encontraban en los féretros, surgió la interrogante de cómo se les colocaría, si debían mirar al pueblo o al altar.

Se decidió que miraran hacia el pueblo, tal como lo hacían al ejercer su ministerio, como servidores de Cristo.
-Jesús entregó su cuerpo por nosotros, y como servidores de la Iglesia nosotros como sacerdotes debemos entregar nuestras vidas hasta las últimas consecuencias, aseveró.
La foto histórica
El obispo auxiliar, hizo mención de la fotografía que tomó un “intrépido” fotógrafo del Diario (Isidro Ávila Villacís), quien se subió a la cúpula de la Catedral para capturar una imagen que se publicó al día siguiente, en la que se veía desde las alturas el altar de la S.I. Catedral y los cinco féretros de los sacerdotes fallecidos. Esta imagen, a decir de don Isidro, pudo costarle la vida, pues luego de capturada tuvo problemas para salir de la cúpula.

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El obispo destacó que el fallecimiento de los presbíteros yucatecos fue también un momento de fe, al contemplar la vida de esos sacerdotes, quienes cada quien con su estilo y forma de interpretar la pastoral estaban cumpliendo con su ministerio de distintos modos, pero tenían ese deseo de andar juntos, de compartir juntos el Evangelio.
