El padre Carlos May Correa, 29 años de misiones
El padre Carlos Domingo May Correa, misionero de Guadalupe, celebró su 29a. aniversario sacerdotal con misa en la Casa Regional de Misioneros de Guadalupe.
Originario de Valladolid, donde se ordenó el 21 de julio de 1990, el sacerdote concelebró ayer con el padre Eugenio Romo Romo, vicario general de los Misioneros de Guadalupe, y su hermano el diácono permanente Juan Antonio May Correa.
En su homilía, el padre Carlos Domingo compartió su sentir al llegar a 29 años de ministerio, tiempo que, dijo, ha significo un proyecto de vida, un caminar y descubrir lo nuevo y grandioso de la gracia de Dios.
Citando a Hans Christian Andersen, expresó que la vida de cada hombre es un cuento de hadas escrito por la mano de Dios. “La vida es eso: un cuento de hadas y los invito a que piensen brevemente en la vida de cada uno de ustedes, lo que han recorrido y el proyecto que han ido formando”.
Añadió que cuando las cosas en algunas ocasiones no salen como un quisiera lo importante es mantenerse en el camino.
También dijo que un aniversario significa recordar el inicio de algo pero tampoco se trata de quedarse anclado al pasado. “El aniversario es meterle pasión, optimismo, dinamismo a nuestro proyecto de vida… Por eso, reunirse a celebrar un aniversario es para reconocer todo lo que hemos logrado con la gracia de Dios, es como darnos un descanso, pero para seguir adelante”.
Cercano a la Iglesia
Entrevistado antes de la ceremonia eucarística, el padre May Correa señaló que descubrió su vocación desde muy temprano, pues creció cerca del contexto eclesial.
“Mi papá trabajó en la iglesia de Valladolid toda la vida y siempre estuve muy cerca de los sacerdotes. Yo veía su testimonio, su ejemplo, su dedicación, y eso me motivaba”, indicó.
Reconoció que al ver cómo los sacerdotes se esforzaban por el bien de la comunidad decidió entrar al Seminario Conciliar de Yucatán, donde cursó la preparatoria. “Al terminar me llamó la atención la misión en el extranjero y pedí mi cambio al Seminario de los Misioneros de Guadalupe, en Ciudad de México, donde terminé toda mi formación”, apuntó.
Su ordenación fue en Valladolid y posteriormente fue enviado a Kenia, donde permaneció de 1990 a 2000. “En total, de los 29 años de sacerdocio, 22 me los pasé en África”, indicó.
A su regreso a México, el sacerdote fue nombrado encargado del Curso de Espiritualidad en el Seminario de Misiones y en enero pasado fue enviado a la Casa Regional de los Misioneros de Guadalupe en esta ciudad para colaborar con los padres Martín Cisneros, superior de la orden, y Roberto Figueroa. “Nuestro trabajo es, junto con todos los padres y la Arquidiócesis, seguir contrayendo el espíritu misionero”.— Iván Canul Ek
Detalles
El padre Carlos Domingo May Correa celebró ayer su 29o. aniversario sacerdotal.
Acción de gracias
Además de su hermano diácono, también acompañaron al sacerdote su madre Bertha María Correa Basto y sus hermanos Amira Guadalupe, José Cosme, Reina Margarita y José Alberto.
Espíritu
El sacerdote recordó que la congregación de los Misioneros de Guadalupe fue fundada por los obispos del país con el fin de evangelizar sitios fuera de México donde no cuentan con parroquias. “Aquí tenemos esta casa con la finalidad de seguir promoviendo el espíritu misionero”.
