La escritora Margarita Robleda con un grupo de niños en la FILIJ

La promoción de la lectura, trabajo de todos los días

“Estén preparados para que les digan ¡no! cada vez que pidan; no vale la pena engancharse con eso, mejor busquen la manera de hacer las cosas con el menor recurso económico que sea posible. Negocien, dialoguen y encuentren puntos de acuerdo pues en el mundo de la promoción literaria lo más importante es generar públicos lectores”, señaló Rafael Morcillo, coordinador de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil Mérida 2019 que se lleva al cabo en el Parque de La Paz.

Rafael Morcillo participó como ponente en el Primer Encuentro Nacional sobre Festivales y Ferias de Literatura Infantil y Juvenil que se llevó al cabo en el auditorio del Centro Cultural del Issste (en la ex Penitenciaría Juárez) y lo hizo con el tema “¿Cómo hacer un festival o feria de literatura infantil y juvenil (o sobrevivir en el intento)” ante numerosos promotores y organizadores de eventos culturales y literarios de varias partes del país.

La bienvenida a este encuentro corrió a cargo de la autora yucateca Margarita Robleda, quien destacó la importancia de que eventos como esta feria enfocada al libro infantil y juvenil despierte en este público el gusto por la lectura como forma de alimentar el espíritu.

Rafael Morcillo fue el iniciador de la Feria Internacional de la Lectura en el Estado de Yucatán (Filey), de igual forma fue el propietario del espacio literario “La Vía”, entidad que organizó diversos eventos literarios con la presencia de autores como Elena Poniatowska, Carlos Monsivais, Héctor Aguilar Camín y Angeles Mastreta, entre otros.

Actualmente, en coordinación con el Ayuntamiento de Mérida, realiza esta edición de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

En su ponencia Morcillo les indicó a los ahí reunidos que cuando se trata de la organización de una feria promotora de la lectura y de libros hay que hacerse la idea de que nunca habrá dinero para empezar o al menos nadie estaría dispuesto a arriesgar dinero sin ver primero resultados.

“Háganse a la idea y estén preparados para que cuando pidan dinero lo primero que les van a decir es ‘¡No!’

“Por eso no vale la pena engancharse con eso, porque de lo que se trata en la organización de esta clase de eventos es de negociar, dialogar, buscar puntos de acuerdo… porque después de todo a las editoriales les interesa generar más lectores y que se vendan libros”, dijo.

“Trabajen todo el año para que cuando llegue el tiempo de hacer la feria, el público esté deseoso de asistir y nosotros lo hacemos a través de la agrupación ‘Leer Por Placer’, que integran voluntarios que llevan al cabo una notable labor de promoción de la lectura organizando talleres, lecturas de libros y llevando libros a las escuelas más apartadas donde es difícil que se cuente con una biblioteca estructurada.

“Es así como preparamos a un público para el disfrute de lo que es propiamente la feria”, detalló.

Agregó que las editoriales en México podrían obtener utilidades de entre cinco y 10 por ciento de las ventas de los libros de cada autor. Sin embargo, aunque este porcentaje puede sonar poco en un país como México, donde las ventas de libros son muy bajas, persiste el circulo vicioso de creer que no se lee porque los libros son caros. Pero estos son caros porque casi nadie lee.

“Sin embargo estos porcentajes son más rentables en países donde existe una arraigada cultura por la lectura”, aclara.

“En México una editorial obtiene una utilidad de entre cinco y 10 por ciento de las ventas de los libros de un determinado autor, pero sólo tiran mil ejemplares que quizá no venderá todos porque serán caros y nadie lee.

“En Argentina ese mismo autor mexicano le genera a la editorial que le publica los mismos márgenes de utilidad pero sobre 10,000 ejemplares que prácticamente venderá todos, porque el libro es más barato y a la gente le gusta leer”, confiesa.

“Las editoriales con presencia en México no están cerradas a negociar y participar porque saben que hay que generar público para que exista demanda y se puedan mover los títulos en el mercado. En este sentido las ferias, festivales, eventos culturales y todo aquello que implique promoción de la lectura les interesa. Nunca participaran dándote dinero, pero si apoyándote con libros módulos de presentación y presencia de sus autores para que hablen de los libros que están haciendo. Eso es lo que hace que una feria del libro funcione”, concluyó.— Emanuel Rincón Becerra.

Intensas actividades

“Una feria de libros o de fomento a la lectura no es cosa de una semana o nueve días; es todo el año, con actividades tendientes a despertar el interés y gusto por la lectura, que se corona con una semana o nueve días de intensas actividades, dinámicas y conferencias que incluyen presentación de libros, exhibición y venta de los mismos”, afirma Rafael Morcillo en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil Mérida.

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