El escritor mexicano Guillermo Fadanelli estará en La Noche Blanca

Un encuentro con las reflexiones del escritor Fadanelli

El arte es peligroso, la literatura aún más porque despierta los sentidos y hace a las personas más críticas y hambrientas en la búsqueda de una sociedad solidaria y viva. Así lo expresa el escritor Guillermo Fadanelli, Premio Mazatlán de Literatura 2019 y uno de los autores más prolíficos del panorama nacional.

En entrevista con el Diario, previa a su presentación este sábado dentro del programa de La Noche Blanca, Fadanelli charla, sin que nada lo detenga al otro lado de la línea telefónica desde Oaxaca, del tema que lo apasiona y mueve desde siempre: la literatura.

Aprendemos a hablar con corrección, profundidad y rigor gracias a la buena literatura. ¿Acaso hay alguna otra rama de las artes que pueda sustituirla, como algunos han querido a través de la historia?

El lenguaje es nuestra herramienta más afinada para comprender el mundo, porque es abierto y permite la crítica que podemos hacer a la sociedad, vecinos y nuestra comunidad. Son esas historias de ficción que llamo mentiras verdaderas, las que nos dan el arma para ejercer la critica y situarnos en el mundo. Eso es lo que hace la literatura con su lenguaje: nos influye, hace reflexionar y reconocer la diferencia de un mundo heteregéneo, abierto y dispuesto a todo.

El escritor es un contador de historias y los libros se complementan con la mirada de sus lectores volviéndose de esta manera un hecho soledad, aunque parezca que el autor es solitario, subterráneo, maldito o incluso famoso.

Magnates de la tecnología pronosticaron el fin del papel para editar libros, lo que no ha sucedido luego de varias décadas. La literatura ha sobrevivido en su formato impreso, incluso entre los jóvenes.

Estoy totalmente de acuerdo. Prueba de ello es la proliferación de pequeñas editoriales y que los libros siguen siendo la moneda común entre los jóvenes curiosos.

Mientras el hombre exista, la literatura y su lenguaje se resistirá a desaparecer en su formato puro, el papel.

¿Cómo sería el diálogo y la interacción entre las personas si no existiese la literatura como puente de comunicación para ello?

El hombre no es racional sino simbólico y los argumentos a través del lenguaje no necesariamente hablan de la razón. Un impulso o una mirada dan ejemplo de nuestra expresión; sin embargo, no podemos especular en la ciencia o la actividad humana sin el lenguaje.

Somos enanos en hombros de gigantes en los que el arte es aquella actividad que pone en la mesa común objetos que no teníamos antes y alimentan nuestra curiosidad y nos estimulan a sorprendernos siempre.

No falta quien pregunte ¿para qué sirve la literatura?, ¿qué le diría a personas que le digan algo así, como si el mundo pudiese existir sin ella?

Siempre digo que la literatura y la filosofía están ligadas, incluso me atrevo a declarar que la segunda es rama de la primera.

Victoria Kamhi decía que vivimos en una época cobarde, donde el pensamiento y el lenguaje parece haber tomado un papel secundario en las artes visuales. De ahí que la literatura juegue un papel importante en la crítica, leyes, pensamientos, reflexiones y principios étnicos y morales.

¿Cómo considera que está la lectura literaria hoy en día en nuestro país?

Cada día se lee menos y es una lástima, porque la imagen y tecnología va ganando terreno a la literatura.

Si bien la tecnología a evolucionado a niveles extraoridnaros, en contraparte el pensar ético disminuye y empobrece la literatura.

Todo esto nos lleva a una nueva Edad Media en la que se forman pequeños grupos para conversar entre sí en medio de la barbarie.

Una buena novela no se lleva al cine porque solo se lleva un pasaje de la misma porque es imposible traducir el lenguaje literario en puras imágenes.

La literatura no es un recetario. Los buenos libros de ficción nos ayudan a imaginar un mundo complementario que habitamos y eso es lo que se están perdiendo los que han dejado de leer.

Hay menos lectores cada vez y eso estimula la mediocridad, la tontería irreflexiva y nos convierte en zombis sólo capaces de hacer acciones mecánicas tecnológicas, pero no nos hace reflexionar entre nosotros.

De ahí que la frase de Sócrates “una vida sin examen no merece la pena ser vivida” es cada vez más actual, pues la literatura es el instrumento para la crítica, autocrítica y el examen perfecto de uno mismo.

Durante su charla este sábado a las 10 de la noche en el teatro Felipe Carrillo Puerto —que será moderada por Ricardo E. Tatto, director general de la revista cultural “SOMA”—, Fadanelli conversará acerca de las posibilidades que tienen el arte y la literatura de ser peligrosos, despertar la crítica y conmover a la conciencia y solidaridad humana en esta época y presentará su más reciente novela “Fandelli”, aunque no es partidario de autopromover sus obras ni hablar en exceso de ellas.

“Los libros tienen vida independiente y autónoma para encontrar por sí mismos a sus lectores”, concluye el escritor.— Renata María Marrufo Montañez

¿Quién es?

Guillermo Fadanelli nació en Ciudad de México en 1963. Estudió ingeniería y es escritor.

Bibliografía

Algunas de sus obras son: “Memorias desde el subsuelo”, “En busca de un lugar habitable”, “Elogio de la vagancia”, “Insolencia, lenguaje y mundo”; “Dios siempre se equivoca”, “Plegarias de un inquilino”; “¿Te veré en el desayuno?”, “La otra cara de Rock Hudson”, “Malacara”, “Educar a los topos”, “Lodo”, “Hotel DF”, “Mis mujeres muertas”, “El hombre nacido en Danzig” y “Fandelli”.

Trayectoria

Parte de su obra ha sido llevada al cine y sus novelas han sido traducidas al francés, hebreo, alemán, italiano, inglés, portugués y turco. Es fundador de la revista y editorial “Moho” (1988), que dirige.

Evento

Coordinado por el Ayuntamiento de Mérida y la revista cultural “SOMA”, que dirige Ricardo E. Tatto, es este sábado 14 a las 10 de la noche en el teatro Felipe Carrillo Puerto, en el marco de La Noche Blanca. Al final habrá venta y firma de libros. Entrada gratuita.

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