Hermanas Martha Chuil Pech

Las Hermanas Concepcionistas, de aniversario

Era el 3 de diciembre de 1996 cuando las Hermanas Concepcionistas al Servicio de los Pobres llegaron a Yucatán y se unieron a la asociación de la Pastoral del Amor para prestar su ayuda a niños huérfanos y desamparados, una tarea que es acorde al carisma de la congregación.

Con la llegada de las primeras cuatro religiosas se inició una nueva etapa en la Pastoral del Amor, pues la congregación asumió la administración del albergue y los demás programas, como la catequesis para niños con discapacidad intelectual cognitiva en diferentes niveles.

Hace unos días se cumplieron 23 años del arribo de estas religiosas a Yucatán, el primer sitio en México y en América al que llegaron desde Portugal.

La actual directora Lucía Pineiro Pat, quien asumió el cargo en enero de este año, cuenta que fue el hoy arzobispo emérito, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, quien invitó a las Hermanas Concepcionistas a venir al estado a raíz de una visita a Roma, donde por mediación del cardenal José Saraiba, encargado de la causa de los santos, supo de la obra de las religiosas, quienes tienen presencia en Roma, por lo que enseguida les hizo la propuesta.

Coincidió con la superiora general, Alice Isabel, y la entonces vicaria general, hoy delegada en México, María de la Gracia Martins Peixoto, quienes dieron el sí para venir al Mayab.

Antes de definir la labor que realizarían en el Estado, las religiosas recibieron información de tres instituciones, una de éstas la Pastoral del Amor, que fue la que eligieron por contar con un albergue para niños huérfanos, desamparados y abandonados.

La entonces presidenta de la asociación de la Pastoral, Aurora Cruz de Corona y Lupita Mier y Terán de Solís, quienes fueron parte de las fundadoras, las apoyaron desde su llegada, pues aunque les cedieron la administración del sitio, continuaron apoyando con la realización de actividades para recaudar recursos que permitieran la casa continuara prestando sus servicios a los desamparados.

Servicios

A la fecha en el albergue se atienden a 17 personas, cuyas edades van de los 16 a 48 años, pues hay quienes ingresaron desde 1987 y continúan en el lugar, ya que no son solo niños desamparados, sino los que sufren de algún tipo de discapacidad intelectual y/o motriz, de nivel moderado a profundo.

Las condiciones médicas de los beneficiarios obligan a necesitar medicación y solo en este aspecto la erogación es de $52,000 mensuales. Y aunque reciben algunos apoyos de medicamentos, pero cuando no los hay tienen que comprarlos.

Unas 12 personas, casi una por cada albergado, se encargan de brindar atención en el lugar, ya que requieren de mucho cuidado.

A éstos se suman los terapistas, pues reciben una atención holística e integral, en la que se les brinda fisioterapia, educación especial y catequesis especialmente diseñada para ellos.

Yolanda Elizabeth Piña Uicab, una de las tres religiosas que atienden el albergue, detalla que cualquier persona externa con discapacidad intelectual puede acudir a la catequesis, la cual se ofrece los sábados de 10:30 a 11:30 de la mañana, tiempo en el que los padres de familia también se reúnen para recibir formación, por lo que se crean lazos de amistad en los que comparten su sentir y experiencias respecto a tener hijos con discapacidad.

La experiencia que los padres tienen es una ayuda para las religiosas, quienes también resuelven algunas dudas que surgen en la atención a las personas que atienden.

Actualmente el reto, señala la directora Lucía Pineiro, es buscar que el personal que labora en el sitio sea más humano, pues la tecnología gana terreno, de manera que cuando llegan al lugar piden el celular se deje en un sitio específico, para que la atención se pueda centrar en las personas a su cargo.

Otro reto es poder obtener los recursos necesarios para la operatividad del albergue, pues se mantiene por medio de los donativos de la sociedad y la realización de actividades como el baile precarnavalesco “Luz, Magia y Color”, y el apoyo que les brindan algunas empresas en el programa de redondeo, o como será próximamente con la Gran Rosa de Reyes del Sureste, que por tercer año les hará entrega de un donativo.

Los boletos para la Gran Rosca, que organizan los hoteles de la avenida Colón, se realizará el 4 de enero, por lo que las religiosas ya tienen a la venta los boletos a un precio de $35, que es otra forma de apoyar. Los recursos que les entreguen servirán para hacer reparaciones a las paredes y techos del albergue que son de mampostería y ya están en mal estado.— Iris Ceballos Alvarado

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán