Manuel Vargas Góngora, 61 años de servicio a Dios
“Pienso seguir trabajando con la ayuda de Dios y no solamente en cosas materiales, sino sobre todo espirituales”, expresó monseñor Manuel Vargas Góngora durante la ceremonia eucarística celebrada anoche con motivo de su aniversario 61 de ordenación sacerdotal, que tuvo como sede el atrio de la iglesia de Santa Lucía.
“A mí siempre me encontrarán disponible para oir confesiones”, añadió el sacerdote, quien mañana celebrará 86 años de edad.
“Aquí estoy y ustedes lo ven y me buscan para eso: para confesiones, aunque sean de otras parroquias; pero vienen aquí a confesarse bendito Dios”, añadió monseñor Vargas, rector de Santa Lucía, casi al finalizar la ceremonia que presidió el arzobispo emérito monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán.
Monseñor Vargas agradeció a Dios que le ha permitido 61 años de vida sacerdotal.
El sacerdote recordó que ha trabajado con todos los arzobispos de Yucatán, desde monseñor Fernando Ruiz Solórzano, quien lo ordenó en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, de San Cristóbal, el único hasta ahora.
El sacerdote recordó algunos pasajes de su vida como las vacaciones que se tomó después de 15 años de servicio y a petición del arzobispo Manuel Castro Ruiz, que consistió en un viaje a Monterrey, con sacerdotes y el prelado.
También recordó que 35 años estuvo en la parroquia de San Cristóbal y cuando llegó a servir al templo habian 9 peregrinaciones y cuando lo entregó sumaron a 250 peregrinaciones.
“Que hermoso es ver a los sacerdotes como estos queridos hermanos generosos, disponibles, decididos a su ministerio”, dijo de monseñor Manuel a sus hermanos Angel y Heriberto, también sacerdotes.
El arzobispo Berlie celebró con los presbiteros Manuel, Angel y Heriberto, y José Manuel Romero Estrella. La misa fue acompañada por el pianista Iván Niquete y el tenor Santiago Sánchez.
Luego de la misa se realizó una convivencia con cena para todos y un festival artístico con Francisco Ríos “Zapote”, el Tío Salim, jaraneros y un marichi.— Claudia Sierra Medina
