Padres observan una preocupante descristianización
“Si se reconcilian las personas habrá paz. Ese es el mejor regalo”, considera el obispo auxiliar de Yucatán monseñor Pedro Mena Díaz, al referirse al mejor obsequio que pueden recibir de las personas en Navidad “motivadas por la presencia de Jesús que vino a reconciliarnos”.
El padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, rector de la Sagrada Familia, indica en esta fiesta “lo que no estaría bien es que llamemos Navidad donde no se celebra el nacimiento de Jesús. Tiene que haber un sentimiento de trascendencia, de religiosidad en estas fiestas”.
A su vez, el presbítero Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, rector del Seminario Conciliar de Yucatán, expone que la Navidad vivida con un sentido cristiano auténticamente significa descubrir a Dios en la carne, de los seres humanos y que seguir a Jesucristo, es comprometerse con la suerte de los seres humanos, sobre todo con los más pobres y necesitados. “Para mí si un cristiano se olvida de los necesitados, de los pobres, aunque tenga una bonita cena en su casa, pues estará celebrando lo que sea, pero no es una auténtica Navidad”.
Con motivo de la celebración de la Navidad, el obispo Pedro Mena y los presbíteros Jorge Menéndez y Luis Rebolledo comparten unas reflexiones en torno a la celebración de esta noche.
El obispo auxiliar Pedro Mena Díaz expresa que “desde la fe, nosotros celebramos la Navidad porque creemos verdaderamente que Dios cumplió su promesa hace 2000 años cuando envió a Jesucristo al mundo a salvarnos, por eso nuestra contemplación en esta Navidad es sobre ese hecho importante”.
Menciona la reflexión del papa Francisco que alienta a que todos tengan un pesebre en su casa, el cual espera que sirva para contemplar y meditar el misterio del nacimiento de Jesucristo, no como una decoración externa.
Considera que el mejor regalo que una familia y una persona puede recibir en Navidad es la misma persona. “Hemos escuchado esa historia de la Primera Guerra Mundial que en Navidad dos enemigos cantaron ‘Noche de Paz’. Ninguno de los soldados —ni alemanes ni ingleses— que vivió esa experiencia quiso seguir en la guerra, es una historia real.
Expresa que en estos tiempos en los que se vive con prisas y problemas que han creado rupturas en las familias, “el regalo puede ser un medio para acercarnos, pero el mejor regalo es que uno se acerque con sinceridad para poder resarcir todas aquellas asperezas, aquellas rupturas que se han producido a lo largo del año; si se reconcilian las personas habrá paz. Ese es el mejor regalo”.
El plan diocesano de Pastoral contempla que se repartan las familias el acostamiento del niño y para ellos existe una reflexión que se llama Navidad en familia, recomienda sobre qué actividad hacer en la Nochebuena
Que le dediquen un primer momento antes de la cena a meditar siguiente estos folletos, ante el pesebre y en familia. “Eso le va a dar más sentido a la cena, a la convivencia, al intercambio de regalos, porque el festejado es Jesús, que no se nos olvide eso”, expresa el obispo.
El padre Jorge Carlos Menéndez Moguel remarca que éstas son fechas de un profundo sentido familiar, pero también se experimenta tristeza y nostalgia por los familiares que ya no están.
“Son días que confluyen con el fin del año civil y esto hace que pensemos en un cambio de etapa. Siempre que concluye un año es como un momento de recapitulación de lo hecho, no hecho, bien y mal, siempre es motivo de retomar fuerzas, rehacer propósitos, de establecer nuevas metas, de esperar un futuro mejor”.
El padre Menéndez reitera que lo que le debería dar sentido a todo es la alegría del nacimiento del Señor.
“Desafortunadamente, aunque le llamemos Navidad, para mucha gente el sentido religioso desaparece y se queda solo el sentido festivo, el intercambio de felicitaciones o de regalos”, lamenta.
“No está bien que llamemos Navidad donde no se celebra el nacimiento de Jesús. Tiene que haber un sentimiento de trascendencia, de religiosidad en estas fiestas. Y yo creo que estamos cayendo en la trampa de dejar de invitar al festejado, a la fiesta”, advierte.
El sacerdote considera que el mejor regalo que una familia pueda recibir en Navidad es el darse a los demás, no el recibir. Nos preocupamos mucho por lo que vamos a recibir y no nos preocupamos por lo que vamos a dar. “¿Qué voy a dar? No nos vayamos con la finta o con la trampa de pensar que lo más importante es lo material. Yo creo que el mejor regalo que podemos dar a alguien es nuestro cariño, atención, tiempo, comprensión y perdón. Eso no tiene costo. A veces uno quiere lucirse en dar cosas materiales pero lo que uno valora más realmente es lo inmaterial”, subraya.
El sacerdote recomienda en Noche Buena tener un momento de meditación, de contemplación, oración o con algún villancico, en familia, frente al pesebre, “el epicentro de la Navidad”.
El padre Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, rector del Seminario Conciliar de Yucatán, pide que en Navidad se contempla el misterio de la encarnación del Verbo. “Es importante para nosotros porque a partir de la encarnación a Dios lo encontramos en la humanidad”.
Y es que “amar a Dios implica amar a los seres humanos sobre todo, a los más pobre y necesitados, ¿por qué? Porque la palabra no solamente se hizo hombre sino que se hizo hombre sencillo, humilde y pobre, de tal manera que para nosotros la Navidad vivida con un sentido cristiano auténticamente significa descubrir a Dios en la carne, de los seres humanos, seguir a Jesucristo, es comprometerse con la suerte de los seres humanos, sobre todos con los más pobres y necesitados”.
Una Navidad que solamente se quede en fiesta, en comilonas y en consumismo eso no es para nada el sentido auténtico de Navidad, indica el rector del Seminario.
El sacerdote señala que tristemente la sociedad está en un proceso de descristianización y eso se manifiesta también en la pérdida de sentido de la Navidad. “Por ejemplo, ahora es más frecuente escuchar que en lugar de ‘feliz Navidad’, se diga ‘felices fiestas’ y que el nacimiento donde se contempla la pobreza, la pequeñez de Jesús sea desplazado por otras figuras que no tienen nada que ver con el Evangelio”.
Muchas veces en Navidad “se piensa en lo que vamos a recibir de regalo o el aguinaldo y no digo que esté mal, pero cuando el énfasis se pone en eso y se nos olvida que la Navidad es la entrega de Jesús en favor de los demás, a veces se nos olvida que lo más importante es provocar que los demás sean felices sobre todo los más necesitados”.
“Para mí, si un cristiano se olvida de los necesitados, de los pobres, aunque tenga una bonita cena en su casa, pues estará celebrando lo que sea pero no es una auténtica Navidad, subraya
El mejor regalo, continúa, ya lo recibimos: es la salvación se nos ha dado porque Dios ha venido a nosotros, se ha hecho el Emanuel, nuestro compañero de camino.
Creo que lo que nos corresponde a nosotros es precisamente corresponder a este don. Más que pensar en que regalo debemos recibir porque ya lo hemos recibido tenemos que preocuparnos en ser nosotros un don, es decir, ser un regalo para los demás, sobre todo para los más necesitados.
El sacerdote recomienda enseñar a los niños a ser generosos y no solamente a esperar la Navidad por los regalos sino a compartir con los más pobres y los más necesitados; que se les enseña a ser altruistas, caritativos verdaderamente y no solamente a pedir, en este tiempo. “Tenemos que educar en el amor y se educa en el amor dando, ofrendando y no olvidándonos de los demás”.— Claudia Sierra Medina
