El grupo Omega festeja 35 años con una misa
“Desde muy joven uno aprende que para ser discípulo de Cristo hay que seguirlo en pasión, muerte y resurrección”, expresó el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong en la misa que presidió anoche en la iglesia de Nuestra Señora de Líbano, por el 35 aniversario del Grupo Apostólico Omega.
Ante decenas de feligreses, en su mayoría jóvenes integrantes de Omega, el secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación del Clero, exhortó a los jóvenes a que renueven la alegría en la vocación de la santidad y la de ser testigos del Evangelio.
Al inicio de la misa, que concelebró con los sacerdotes Emilio Suberbié, Emir Pérez Cabrera, Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, rector del Seminario; Héctor Cárdenas Angulo y Antonio Escalante Pantoja, felicitó a todos por la Navidad y dijo que el nacimiento de Jesús es una experiencia de paz.
En su homilía, recordó algunas experiencias en el Grupo Apostólico Omega. “La primera es la juventud. Juan, el Apóstol más joven, la experiencia fuerte que nos cambió la vida, que nos hizo conscientes de lo que hoy San Pablo dice de una lección y consagración que obtuvimos durante el bautizo, la obtuvimos siendo jóvenes”.
Añadió que en el tiempo de la juventud, el tiempo del encuentro con la Pascua del Señor, se puede encontrar siempre la renovación de la consagración bautismal, familiar y sacerdotal.
“Cuando fuimos jóvenes, bajo la acción del Espíritu Santo, vivimos lo que vivió San Juan, celebramos y vivimos en profundidad la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo. Y cada uno de nosotros recuerda cómo bajo la acción del Espíritu bueno pudimos comprender qué significa seguir a Jesús”.
Añadió que esa comprensión fue únicamente un preparativo para que después en la vida laical de todos los días y especialmente en la vida familiar y profesional y apostólica sea uno capaz de vivir la pasión de Cristo.
“La pasión de Cristo ha significado para cada uno de nosotros momentos de sufrimiento, de dolor, de soledad, lágrimas y perdidas, pero siempre salimos adelante. Quien persevera en la vida cristiana pasa y vive la pasión de Cristo y es solidario con otros compañeros”.
En otra parte de su homilía se refirió a la Sagrada Familia, particularmente a San José para hablar de los sueños que colocan a uno a vivir la voluntad de Dios.
Al finalizar la misa hubo un convivio en el Club Libanés de los integrantes del Grupo Apostólico Omega, fundado en 1984 con el fin de ser una presencia evangelizadora en los medios juveniles universitarios para promover los valores humanos y cristianos de la fe católica, según recordó Carolina Granados Enríquez, coordinadora general del grupo.— Iván Canul Ek
