Herminio José Piña Valladares(*)
En la cruz Jesús pronunció sus últimas palabras, con el que envía un mensaje profundo que debemos recordar y reflexionar en este tiempo de Semana Santa.
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Estando Jesús crucificado, los fariseos lo insultaban, pero su reacción era muy diferente a todos los seres humanos: en lugar de emitir una palabra de ofensa, les dirigía un sentimiento de perdón y suplica al Padre que los perdone. Jesucristo nos enseña a no guardar en nuestro corazón rencor por la persona que nos ofendió, perdonémosla, ya que el perdón sana nuestro corazón y nos otorga la paz espiritual.
“Mujer, he ahí a tu hijo: Hijo he ahí a tu madre”. Jesucristo se dirige a su Madre y le entrega a Juan, el discípulo, como su hijo. En Juan estamos representados todas las personas. Al decir “hijo ahí está tu madre”, nos está diciendo “les dejo a mi mamá como madre suya”. Nos dice “mi mamá les acompañará, les cuidará, los consolará”. Desde ese momento María es nuestra madre.
Jesús nos está invitando a que todos nosotros seamos sus discípulos al estilo de Juan. Reflexionemos que tenemos una madre María y debemos sentirnos dichosos de ser sus hijos. Gracias Jesús por darnos una madre espiritual y que podemos recurrir a ella en todo momento de nuestra vida.
“Todo está cumplido”. Con esta frase pronunciada instantes antes de morir ratifica el proceso de su vida cerrándola exitosamente. Luego de decirlo, Jesús respiró hondamente y con esa respiración Jesús cumplió siempre la voluntad del Padre. Cumplió su misión como hombre y como enviado del Padre, murió en paz, en armonía consigo mismo y con su Padre. Hacer la voluntad del Padre fue algo vital para Jesús, no fue una imposición, sino una vivencia voluntaria de amor, fue el fundamento vital de su existencia.
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. El suceso del ingreso a lo desconocido de la muerte, Jesucristo lo realizó apoyado en una total confianza en su Padre. Jesús está consiente de que su vida siempre ha dependido del Padre porque siempre ha vivido como hijo. El Padre ha sido la razón de su vivir y ahora es el fundamento y la confianza de morir en los brazos amorosos de su Padre.
Por la estrecha relación que tiene con su Padre, es él el único camino, es el único que en su propia persona muestra al Padre. Por ello nos manda que nos amemos como nos ama el Padre.
Abogado y asesor jurídico. hjpvdirector@hotmail.com Herminio José Piña Valladares
“Gracias Jesús por darnos una madre espiritual y que podemos recurrir a ella en todo momento de nuestra vida”
