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Critican el retraso de los gobiernos en su respuesta

MADRID (EFE).— El “fracaso colectivo” de los gobiernos para controlar la pandemia es “decepcionante pero predecible”, señala un grupo de científicos, para los que la complacencia, combinada con un decenio de recortes en salud, tomó desprevenidas a las autoridades al aparecer el Covid-19.

En un comentario publicado en la revista “Nature Medicine”, investigadores de distintas instituciones del mundo repasan la gestión de la crisis y proponen medidas, divididas en seis áreas, para mejorar la respuesta en ésta y futuras pandemias.

“Ante la creciente amenaza de esta epidemia, las naciones del mundo tenían que unir sus fuerzas y luchar juntas. Fallaron en hacerlo”, advierten Jeffrey Lazarus, del Instituto de Salud Global de Barcelona, y colegas.

Y es que, argumentan, el exceso de confianza de los gobiernos y las organizaciones internacionales ante la aparición de nuevos patógenos, combinada con los recortes generalizados “en nombre de la austeridad”, los tomó por sorpresa.

Los científicos indican que vacunas y tratamientos son fundamentales, pero los gobiernos también deben atender otras áreas:

Mejorar la comunicación sobre salud pública. No se puede controlar un brote sin amplio apoyo público; por eso, los datos fiables, completos y actualizados son cruciales para el control eficaz de los brotes.

Facilitar una vigilancia y notificación sólidas. Brotes anteriores demostraron la necesidad de realizar pruebas exhaustivas y precisas para identificar a personas infectadas y puntos conflictivos, así como comprender mejor las rutas y la dinámica de la transmisión.

Mantener dos reservas nacionales de recursos: una, personal sanitario debidamente calificado u otras personas con aptitudes rápidamente transferibles, y, dos, recursos físicos como ventiladores, mascarillas e instrumentos para análisis.

Elaborar protocolos para que fabricantes produzcan rápidamente equipo crítico.

Capacitación periódica a los sanitarios en materia de prevención y control de infecciones. En caso de brote, exigir pruebas frecuentes a éstos y los pacientes.

Fortalecer los sistemas de salud, que requieren más financiamiento, en especial en atención primaria, comunitaria y de salud mental. Es necesario hacer frente a la ansiedad, la depresión y el estrés, pero también a la violencia machista.

Garantizar la salud y equidad social. Es más probable que los brotes afecten a personas con males crónicos, bajos ingresos, ancianos, migrantes e indigentes.

Adoptar estrategias de confinamiento y desconfinamiento integrales. Por ejemplo, asignar recursos para proporcionar vivienda y seguridad financiera, y para ampliar espacios públicos o el transporte garantizando el distanciamiento físico.

Para que estas acciones tengan éxito, los científicos advierten que hay que restablecer la confianza en los sistemas que apoyan la salud pública. Para lograrlo elaboraron una tarjeta de evaluación de 19 preguntas que, si se utiliza a gran escala, podría ser un instrumento clave para orientar las medidas gubernamentales.

 

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