El estudio de la línea verde del oxígeno atómico en la atmósfera de Marte, de lo que hablamos en la nota de portada, proporciona “una herramienta para comprender la interacción de la radiación solar con la atmósfera marciana”, apunta el científico José Juan López-Moreno del Instituto Astrofísico de Andalucía (IAA-CSIC).
El NOMAD detectó dos picos de emisión producidos por átomos de oxígeno, uno más brillante, a unos 80 kilómetros de altura, y otro más débil a unos 120 kilómetros.
“Era esperable, pero difícil de observar. Por fin la hemos encontrado”, dice Miguel Ángel López-Valverde, investigador del IAA-CSIC.
Los investigadores concluyeron que la línea verde de la atmósfera de Marte se produce por la fotodisociación de las moléculas de dióxido de carbono, el elemento más abundante en la atmósfera marciana.
Una vez rotas esas moléculas en oxígeno y monóxido de carbono, los átomos de oxígeno interactúan con la radiación ultravioleta del Sol y producen la luminiscencia en la región verde de la luz visible y una emisión más débil en el ultravioleta.
Los datos de NOMAD permitirán detectar remotamente cambios estacionales en el dióxido de carbono a una altura de unos 80 kilómetros desde la superficie.
Se trata de una región de la atmósfera “inaccesible con medidas directas pero que resulta imprescindible conocer para el envío de misiones tripuladas y no tripuladas”, agrega.
López-Valverde explica que puede tener, además, gran interés para el estudio de las atmósferas de los planetas en otros sistemas solares y la búsqueda de señales de vida.
Si la línea verde en un exoplaneta fuese mucho más intensa que la emisión descubierta en Marte, comparable o mayor que la intensidad observada en la Tierra, “podría ser un indicador indirecto de algún tipo de vida capaz de realizar algún tipo de fotosíntesis”, finaliza.
