Major (izquierda) y Champ

Entre los cambios que experimentará la Casa Blanca con Joe Biden está la presencia de mascotas en la residencia oficial del presidente de Estados Unidos.

Los pastores alemanes Champ y Major correrán por los jardines del número 1600 de la avenida Pensilvania a partir de que el ganador de las elecciones del martes 3 pasado jure como primer mandatario, el 20 de enero.

Además de que significará el regreso de mascotas a la Casa Blanca —el actual inquilino no tiene ninguna e incluso suele mencionar a los caninos en expresiones peyorativas—, la mudanza de los Biden marcará la llegada del primer perro rescatado a la residencia oficial.

La pareja presidencial adoptó a Major en 2018 del albergue de la Asociación Humanitaria de Delaware, el estado norteamericano en el que radica. El mandatario electo no ha explicado públicamente el origen del nombre, pero la cadena de noticias NBC hace notar que Joseph (Beau) Biden, primogénito del político y fallecido por cáncer en 2015, tenía el rango de mayor en la Guardia Nacional de Delaware.

Champ se unió a la familia en 2008, después de que Joe Biden y Barack Obama ganaran ese año las elecciones de vicepresidente y presidente de Estados Unidos.

De acuerdo con un reporte de Político en esa época, la doctora Jill prometió a su esposo regalarle un cachorro después de las votaciones. Él lo eligió cuando tenía un mes de edad y vivía con un criador en Pensilvania.

El nombre de Champ (diminutivo de “campeón” en inglés) fue elegido por los nietos de Biden y alude a una anécdota que el entonces candidato a vicepresidente relató continuamente en sus discursos de campaña: su papá Joseph solía decirle que “siempre que seas derrotado, campeón, ¡levántate!”.

Champ vivió con los Biden en la residencia oficial del vicepresidente, Number One Observatory Circle.

En esa campaña el político reveló que desde niño había convivido con pastores alemanes e incluso tenía experiencia entrenándolos.

Antes de Major y Champ, la Casa Blanca ha dado la bienvenida a otros huéspedes peludos. Los Obama (2009-2017) tuvieron a Bo y Sunny, perros de aguas portugueses; los Bush (2001-2009), al springer spaniel inglés Spotty y los terrier escoceses Barney y Miss Beazley, al igual que a la gata India; los Clinton (1993-2001), al labrador Buddy y al gato Socks, y los Bush padre (1989-1993), a los springer spaniels Millie y Ranger.

Las presidencias de John F. Kennedy (1961-1963) y Teodoro Roosevelt (1901-1909) sobresalen por el número y la variedad de mascotas que vivieron en la Casa Blanca. Como da cuenta el Museo de la Mascota Presidencial (www.presidentialpetmuseum.com), la familia del malogrado político demócrata incluía perros, un canario, un gato, patos, ponies y un conejo. Con los Roosevelt vivieron conejillos de Indias, una gallina, una lagartija, ponies, un guacamayo, una serpiente, un ratón, un tejón, un cerdito, un conejo, gatos, un búho, un gallo, una hiena… y, desde luego, perros.

En algo en que Champ y Major Biden son pioneros es en tener seguidores en redes sociales, donde ya existen cuentas dedicadas a los pastores alemanes, como @DoggOTUS y @TheFirstDogs.— Valentina Boeta Madera

Raza Perfil

A partir de enero, dos pastores alemanes tendrán su nuevo hogar en la Casa Blanca.

Nobles e inteligentes

El American Kennel Club indica que los perros de esa raza son ágiles, musculares, de carácter noble y aguda inteligencia, leales, confiables y valientes.

Descendientes

Descienden de la familia de perros de pastoreo alemanes que hasta finales del siglo XIX variaban en características de región en región.

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