La pandemia no le quita el buen ánimo ni la sonrisa
Nació en una época difícil en la que había hambruna y pestes, y hoy le toca vivir una pandemia, como al resto del mundo, solo que ella lo enfrenta con 100 años de vida a cuestas, pero con buen ánimo y alegría.
Francisca Asunción Canto Gamboa nació el 10 de octubre de 1920, por lo que recién cumplió un siglo de vida. Es oriunda de Izamal, aunque vive en Mérida desde muy joven. Llegó a la ciudad luego de que una de sus hijas enfermara de poliomielitis, por lo que vino a Mérida para que la pequeña recibiera atención médica.
Cuando era niña le tocaron vivir tiempos difíciles “había hambre, pestes, fueron tiempos de mucha necesidad”.
Recuerda que su hermanita falleció cuando ella acababa de nacer, por lo que su mamá no pudo asistir a los actos fúnebres.
A 100 años de distancia, a “Chonita”, como le dicen cariñosamente, le toca vivir una pandemia que le ha dado la vuelta al mundo, pero no por ello deja de sentirse bendecida por su cumpleaños y estar rodeada de muchos de sus familiares.
Claro, hay cosas que extraña hacer, como acudir a la estancia para adultos mayores “El Vergel”, a la que iba desde hace 10 años hasta que comenzó la contingencia sanitaria. Le fascina ir a ese lugar para platicar con sus compañeras.
Fue en la década de los años 50 cuando llega a vivir a Mérida para que una de sus hijas recibiera atención médica en el Hospital del Niño.
Indica que tuvo la fortuna de que su tío, Teodoro Gaumer, un afamado doctor, acababa de llegar de Inglaterra y eso le facilitó el poder atender de manera oportuna a su hija, que pese a la enfermedad logró caminar.
Ya de regreso a Izamal, y fue entonces cuando conoció a quien sería su segundo esposo y el hombre con quien compartió su vida durante las últimas décadas, Manuel Jesús Pacheco Bustillos, contador de profesión, quien trabajaba para grandes empresas, por lo que cambiaban de residencia con cierta frecuencia. Vivieron en Ciudad del Carmen, Progreso y Villahermosa, hasta que retornaron a Mérida a mediados de la década de los años 60.
Muy querida
Desde entonces “Chonita” siempre ha vivido en la colonia Francisco I. Madero, donde es muy querida por la comunidad.
Los integrantes de la iglesia evangélica a la que pertenece le mostraron su aprecio el día de su cumpleaños al organizar una caravana a las puertas de su casa y cantarle “Las mañanitas”.
El pastor Josué Mutul Guevara realizó unas oraciones por la cumpleañera.
Por la pandemia, la familia de “Chonita” no pudo juntarse para celebrarla pero tuvo dos fiestas: una el domingo 11 de octubre con una parte de sus familiares y otra el lunes 12 con otros integrantes de la familia.
Cuando vivía en Izamal se dedicó un tiempo al bordado y hacía hipiles y ternos.
Siempre ha sido una persona muy activa, come de todo y mantiene buena salud, a excepción de que ya no escucha muy bien y tiene problemas en un ojo, porque hace dos años se cayó y con el golpe se lesionó los nervios de uno de los ojos.
Los ocho hijos de Chonita son: Martha Amalia y Socorro (+) Canto Gamboa, María Elena Miranda Canto, y Rosa Adolfina, Yolanda del Carmen, Víctor Manuel, Marco Antonio (+) y Judith Raquel Pacheco Canto.
En total tiene 33 nietos, 54 bisnietos y 31 tataranietos.— Iris Ceballos Alvarado
Su vida
Francisca Asunción Canto Gamboa “Chonita” se casó dos veces y tuvo ocho hijos. Sus padres fueron Benigno Canto Sobronio, oriundo de Izamal, y Eralia Gamboa Carrrillo, de Tekal de Venegas.
Ama de casa
La mayor parte de su vida la centenaria dama se ha dedicado a ser ama de casa, pero hubo un tiempo en el que cocinaba dulces caseros que vendía entre los vecinos, quienes quedaban encantados con las delicias que preparaba. Hasta hace unos cuatro años todavía hacía con frecuencia dulce guayaba, ciricote, cocoyol, papaya y pulpa de tamarindo dulce y con chamoy, entre otros.
