Un estudio advierte de los daños a causa de los nanoplásticos

La mayor parte de vías neurológicas, endocrinas e inmunológicas de los organismos acuáticos son muy similares a las humanas, por lo que los autores del estudio publicado en “Science Bulletin”, del cual hablamos en la nota de nuestra portada, advierten que algunos de los efectos de los nanoplásticos observados en estos modelos podrían aplicarse también a los humanos.

Según los investigadores, conocer y analizar el proceso mediante el cual los fragmentos de plásticos penetran en el organismo y lo dañan es fundamental, pero también lo es determinar de manera precisa la cantidad y tipologías de nanoplásticos diseminados en el medio.

Por eso, los investigadores remarcan no solo la necesidad de seguir estudiando los mecanismos y efectos concretos en modelos celulares humanos, sino también unificar las metodologías de análisis para llevar al cabo una correcta medida de la cantidad de nanoplásticos presente en los diferentes ecosistemas.

Mariana Telas, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), y Josep Peñuelas, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Cataluña (Creaf), explicaron que este estudio “no pretende generar alarmismo, pero sí busca advertir que el plástico está presente en casi todo lo que nos rodea, no se degrada y nos exponemos a él de forma continua”.

“A estas alturas, solo podemos especular sobre sus efectos a largo plazo en la salud humana, pero ya hay indicios de varios estudios que describen alteraciones hormonales e inmunes en peces expuestos a nanoplásticos que podrían aplicarse a humanos”, advierten.

El trabajo alerta de cuáles son las principales vías de entrada de nanoplásticos al cuerpo humano: ingiriéndolos, inhalándolos o, muy raramente, incorporándolos por contacto con la piel.

Según los investigadores, una vez ingeridos, hasta el 90% de los fragmentos de plástico que llegan al intestino serán excretados, pero una parte se fragmentará en nanoplásticos, capaces, por su pequeño tamaño y propiedades moleculares, de penetrar en las células y causar efectos nocivos.

El estudio constata las alteraciones en la absorción de nutrientes, reacciones inflamatorias en el revestimiento intestinal, cambios en la composición y funcionalidad del microbioma intestinal, y efectos sobre el metabolismo y la capacidad de producir energía del cuerpo, y finalmente, alteraciones en las respuestas inmunitarias.

El trabajo alerta que una exposición a nanoplásticos a largo plazo, acumulada generación tras generación, podría originar cambios impredecibles hasta en el mismo genoma, como ya se observa en algunos animales.

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