VIENA (EFE).— La vida en Europa ha estado marcada durante siglos por enfermedades contagiosas. Pasar por cuarentenas era algo habitual, como también dudar de las autoridades sanitarias. Una exposición en Viena habla de ese pasado que ahora resulta muy actual.
La muestra “Antepasados del coronavirus. Máscaras y epidemias en la corte vienesa 1500-1918” repasa las pandemias en la capital austríaca para demostrar que, a pesar de los últimos 100 años de “tranquilidad”, convivir con enfermedades contagiosas es algo muy normal.
La muestra, inaugurada el viernes 25, apenas dos semanas después de concluir en Austria un segundo confinamiento y de que los museos volviesen a abrir sus puertas, recuerda lo actual que resulta el pasado.
Para la comisaria de la exhibición en el Palacio de Schönbrunn, Monica Kurzel-Runtscheiner, los avances tras la Segunda Guerra Mundial hicieron pensar que las pandemias eran algo superado. Sin embargo, “el cierre de fronteras, escuelas, universidades, teatros y óperas ha sido algo bastante normal en la Era Moderna”.
Hasta en nueve ocasiones la peste bubónica azotó Viena y el arte de la época retrató sus consecuencias en la población, como se comprueba en cuadros y grabados.
La familia real de los Habsburgo estaba convencida de que las continuas oraciones y ofrendas del rey Carlos VI a San Carlos Borromeo hicieron que Dios acabara con la peste en 1713. Para manifestar la gratitud al santo se construyó la iglesia de San Carlos en la Karlplatz y se erigió la Columna de la Peste en el casco antiguo, lugar que hoy se llena de velas para recordar a las víctimas del Covid-19 en Austria, unas 5,000 desde marzo.
La epidemia en aquella época se superó con medidas muy similares a las actuales, como el cierre de fronteras, la imposición de cuarentenas y una reducción de la vida social al mínimo.
Pero los rezos y la restricción a la movilidad no fueron suficientes para superar la siguiente epidemia: la viruela. Si la peste apenas llegó a las clases altas, la viruela sí afectó a integrantes de la corte y destacadas figuras de la sociedad, como Wolfgang Amadeus Mozart.
La viruela se cobró la vida de los reyes Fernando IV y José I. En 1767 la emperatriz María Teresa impulsó campañas de inoculación de pus de pústulas —método anterior a la vacuna— que permitían que el cuerpo desarrollase defensas.
Una parte de la sociedad era escéptica sobre los efectos de ese método, por lo que las campañas no tuvieron mucho éxito. Más adelante, cuando hubo una vacuna efectiva, la población continuaba reticente y llevó mucho tiempo convencerla de que se inmunizara.
La epidemia de cólera en el siglo XIX puso a prueba medidas de prevención que no funcionaron, ya que se pensó que la enfermedad era causada por humos tóxicos y no por agua contaminada.
La incertidumbre y el miedo a contagiarse de un mal del que se desconocía el origen llevó a la psicosis a la población vienesa, que se protegía como podía con remedios caseros.
Al igual que en la actual pandemia, en que los memes canalizan las frustraciones de la gente, la población recurrió a bromas para sobrellevar la crisis. En la exposición se ve cómo los dibujantes de la época parodiaban la indumentaria de protección, los remedios caseros y el uso en todas partes de incienso y romero o de frascos de perfume bajo la nariz.
Muestra Detalles
Estará abierta al público hasta el 11 de abril, siempre y cuando la pandemia lo permita.
Sátiras
Los “memes” decimonónicos se repitieron durante la pandemia de la gripe española, cuando en los periódicos se bromeaba con el uso de mascarillas en espectáculos o el cierre de teatros y colegios para prevenir contagios.
No se cubren
Los cubrebocas eran algo muy extraño en una sociedad que no había asociado taparse el rostro con la prevención de enfermedades sino con celebraciones y funerales.
