Razonando nuestra fe
Emmanuel Sherwell Cabello(*)
El autor de esta columna comparte el siguiente pensamiento anónimo esta semana:
Ven, espíritu de libertad,
ayúdanos a que la fidelidad
no se quede en involución o inmovilismo.
Ven, Señor y dador de vida.
Ven, risa de Dios,
alegra nuestro mundo tan sombrío.
Ven, espíritu creador,
para que vayamos construyendo el reino de Dios
con los hombres y mujeres bienaventurados de esta tierra.
Ven espíritu de amor,
que yo pueda amar sin recompensa,
confiando en tu infinito amor, que a todos llega.
Seminarista católico.
