JERUSALÉN (EFE).— Las familias judías pudieron volver a reunirse en torno a la mesa del “seder”, la cena ritual que da inicio al Pésaj (Pascua) que no pudo celebrarse en 2020 por el toque de queda que limitó la considerada fiesta de la libertad.
Sin restricciones este año tras la exitosa campaña de vacunación, la cena ceremonial de ayer abre una semana festiva en Israel, que conmemora el éxodo desde Egipto cuando el pueblo judío escapó de la esclavitud.
“Y por supuesto me siento mucho más cómoda al reunirme con mis abuelos cuando todos ya están vacunados y no tener que estar preocupada por el virus”, declaró la israelí Yuval Ungar, de 23 años, antes de ir a la casa de su familia.
El lavado de manos de manera ritual, el consumo de cuatro copas de vino y la lectura de la Hagadá, libro que recopila el relato bíblico del éxodo de los judíos, fueron parte de la tradicional cena.
Esta festividad se caracteriza porque gran parte de la población no consume productos hechos con harina leudada, incluyendo cerveza y pan.
En su lugar comen el matzá, pan ázimo que rememora la apresurada salida de los judíos del Egipto faraónico, tras más de 200 como esclavos, por lo que no tuvieron tiempo de cocer sus panes.
Las familias, sobre todo religiosas, limpian minuciosamente las casas antes de la Pascua judía para dejarlas sin una mota de levadura y buena parte de los negocios locales también se vacían de productos leudados.
El año pasado el toque de queda y el cierre de ciudades para contener el coronavirus impidió que las familias se reunieran. Ayer, con más de la mitad de la población vacunada con las dos dosis y la pandemia controlada, Israel comenzó a celebrar una de las festividades más importantes de la tradición judía.
