El óleo “Tres épocas inolvidables”

Ha ido dejando su arte para la posteridad

El pintor Ermilo Torre Gamboa donó al Palacio de la Música el óleo “Tres épocas inolvidables”, en el que plasma a Armando Manzanero en tres facetas de su vida.

El cuadro, de acuerdo con sus nietos Aida Elena Molina Torre y Jorge Ermilo Espinosa Torre, es uno de los últimos retratos que el maestro ha hecho y también uno de los últimos que hizo en su taller de la colonia Buenavista. Lo pintó en 2014, antes de dedicarse a temas más libres.

Gran admirador de Armando Manzanero, el maestro Torre Gamboa plasmó a Armando de joven con una sudadera, con un saco y en los últimos años de su vida vestido de guayabera y micrófono en mano.

La obra, de 1.10 metros por 1.40 metros, se exhibió en 2017 en el Gran Museo del Mundo Maya y luego estuvo en resguardo en la casa del pintor, quien en un principio quiso que lo tuviera Armando Manzanero, pero cuando se construyó el Palacio de la Música, pensó que era el lugar perfecto para que esté de forma permanente.

Aida señala que la intención del maestro Ermilo Torre era hacer la donación antes de la pandemia, incluso ya lo había platicado con la secretaria de Cultura, Érica Millet Corona y Maleck Abdala, director del recinto.

“Por las condiciones de la pandemia eso no fue posible. Posteriormente mi abuelo, al enterarse del fallecimiento de Manzanero, vuelve a tener esa inquietud y dice: ‘Así como sea vamos a hacerle para entregar este cuadro’”.

Desafortunadamente, hace tres meses el maestro, actualmente de 97 años, se fracturó una pierna al caerse en su casa y desde entonces está en cama. Sin embargo, aun con su estado de salud delicado, junto con su esposa Teresa Sierra, dio todas las facilidades para que el cuadro sea trasladado al Palacio de la Música.

“Lo más importante es que no se pierda el nombre del autor de esta obra que, al igual que don Armando en la música, es un gran exponente en las artes visuales, y que su legado sea admirado por todos los yucatecos”, señala Aida.

Por su parte Jorge Ermilo Espinosa, quien pintaba con su abuelo en la época en que se hizo el cuadro, subraya que la obra no fue hecha por encargo, sino por placer.

“Recuerdo que un día me dijo: ‘voy a pintar a Armando Manzanero’. No lo quería hacer de la forma tradicional, sino que reflejara más allá de su apariencia actual.

“Lo empezó a plasmar como una historia que se va contando a través de toda la vida. Creo que él se identifica, en ese aspecto, porque tanto él como pintor como Manzanero como músico, son trayectorias que inician desde la infancia”.

“Mi abuelo siempre ha dicho que es aprendiz de pintor, así se define. Así me imagino que él interpretaba a Manzanero, y por eso quiso hacer que quedara muy plasmado el proceso de su crecimiento como persona y como artista”.

“Fan” de Manzanero

Por su parte, Aida comparte que el maestro Ermilo Torre era un gran fanático de Armando Manzanero. Y en su casa, sobre la calle 21 de la avenida del Rogers, donde tenía su estudio de pintura desde que se mudó allí en los años 60, su abuela, Mimí Aguilar, tocaba el piano y él cantaba temas de Armando Manzanero.

“Tengo recuerdos de aquel verano de 1996 cuando hacíamos la temporada en Progreso. Daban las 9 de la noche y no nos dejaban asomarnos a ver la novela (“Nada personal”), y el cantaba la canción. “Nada personal” y “Mía” eran sus favoritas, pero también se le escuchaba cantar “Somos novios”.

Aida y Jorge desconocen si Manzanero vio alguna vez el cuadro. “Esperemos que lo haya visto y si no en este momento lo estará viendo y estará honrado de verse tan alegre e ilustre”, dice Aida, quien coincide con su primo de que el interés del maestro Torre es trascender de generación en generación.

“Probablemente cuando no esté físicamente su obra va a hablar por él y va a ser recordado por muchas generaciones. Su deseo es no ser olvidado por sus alumnos, por la gente fanática del arte, por todos los aficionados que con ver una pintura pueden compartir y desarrollar sentimientos, ilusiones y pensamientos”.

Aida confía que así será, y que la familia Torre se compromete a que la obra del maestro Ermilo siga permeando en la sociedad yucateca esté o no presente. “Nosotros seguiremos siendo impulsores del arte visual en Yucatán y haremos que su obra esté al alcance de los yucatecos y de todas las personas que pasen por las exposiciones permanentes”.

Jorge Ermilo señala que su abuelo siempre ha tenido la ilusión de tener obra suya en exhibición permanente.

“Para él es importante que cuando no esté con nosotros, su obra siga siendo vista por todo el mundo (…) Este cuadro es un regalo para la sociedad yucateca”, dice, tras resaltar que por ello su abuelo ha donado cuadros, para que sigan admirando su arte. — Iván Canul Ek

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