sommelier José Carlos Palacios
Foto: Megamedia

Mis queridos amantes del vino, ¿ya pensaron qué le van a regalar a esa maravillosa mujer que ha estado junto a ustedes en todo momento? El tema de hoy es tan simple como el amor que le tenemos a la persona que nos dio la vida: nuestra madre.

Pensando en lo anterior, mi comentario es que hay que rendirle un homenaje a diario a todas esas mujeres luchadoras, las que nos comparten todo, las que nos hicieron crecer, conocer el mundo y aquellas que a lo largo de nuestra vida han sido un apoyo incondicional. Para todas ellas, vamos a darles unos consejos para que se mantengan con una salud óptima.

Bebiendo una copa de vino al día no sufrirá de colesterol ni triglicéridos; es un excelente antioxidante, previene enfermedades como Alzheimer y otras de tipo coronario. Además, los vinos mejoran su calidad de vida y las hace muy felices.

La recomendación para este Día de la Madre es muy sencilla: para aquellas mamás que no beben mucho alcohol, recomiendo comenzar con vinos rosados ligeros, esos con poca graduación alcohólica (entre 8 y 10 grados). Intente con algún espumoso dulce del tipo Asti, o unos vinos blancos dulces del Rhin, los de Alemania, algunos se reconocen muy fáciles por su botella de color azul; son vinos con caracteres dulces, con flores blancas y frescas, y aromas a mucha frescura.

A elección

Para otras señoras ya más conocedoras en estos temas del vino, sería bueno que le regalemos unos tintos suaves, algo de merlot, o Malbec, vinos con una buena fragancia y aromas a frutos rojos y suaves.

Si alguna de estas beneméritas madres se dedica a la cocina, el vino ideal para ellas es un tinto de variedad Syrah o shiraz, ya que la característica de estos vinos es tener muchas especias y aromas bien marcados.

Si nuestra señora madre ya es una dama mayor y gusta del buen vino, con una botella de tempranillo español, un cabernet Sauvignon del nuevo mundo o un nebbiolo italiano sería lo más parecido a la felicidad para las abnegadas mujeres, que nos brindaron toda su vida para que seamos felices.

Sé que es difícil escoger el vino a la hora de regalar, por eso siempre recomiendo pensar con el corazón antes de hacer el obsequio. Piensen en todos los momentos vividos junto a ella, todo el sacrificio de estar en los momentos claves de su vida: los primeros pasos, las primeras palabras, nos llevaban a los deportes, nos asistían en alguna caída, en nuestras primeras frustraciones amorosas, ese ánimo que nos daban y esos abrazos interminables que teníamos cuando obteníamos un logro.

Juntando todo ese ramillete de emociones sé que van a escoger el vino con amor y honrando a esa persona que hizo que la vida tenga sentido y valga la pena vivirla.

Una última recomendación: es muy importante que para todas aquellas personas que ya no tienen a mamá, porque se les adelantó en el camino de la vida, en honor a nuestra guía espiritual, vayan a comprar ese vino que a ella tanto le encantaba.

Con las mejor de sus sonrisas y elevando la copa al cielo, brinden por ella, que desde ahí y sentada cerca de un viñedo, estará celebrando también.

¡Salud y feliz Día de la Madre todos los días!

*José Carlos Palacios, sommelier

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