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Desarrollan una metodología para vigilarlos mejor

BARCELONA (EFE).— Un estudio liderado por el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona reveló el mecanismo físico que produce los llamados “terremotos de tsunami”, es decir, los sismos de magnitud moderada que ocasionan tsunamis destructivos, así como el origen de sus características y causa.

Según informa la entidad, el descubrimiento, publicado en la revista “Science Advances”, permite ahondar en el conocimiento de esta clase particular de temblores que, a pesar de su magnitud moderada, ocasionan tsunamis destructivos porque se suelen percibir débilmente y, por tanto, golpean la costa de manera inesperada.

Hasta ahora ningún modelo había explicado las razones de que este tipo de eventos tuviera lugar ni la causa de tsunamis “desproporcionadamente grandes”.

En el trabajo del ICM-CSIC, el equipo investigador utilizó un modelo conceptual —desarrollado previamente por dos de los autores del estudio— con el que demostró que todas las características de los terremotos de tsunami se pueden explicar, predecir y cuantificar aplicando esa metodología.

Al margen del elevado “potencial tsunamigénico”, las características anómalas de ese tipo de eventos incluyen una ubicación cercana a la superficie, una duración larga, una propagación lenta de la ruptura sísmica y vibraciones del terreno entre débiles y moderadas.

“La clave radica en calcular con precisión las variaciones de elasticidad de las rocas que rodean la falla a la profundidad donde tiene lugar la ruptura sísmica, para lo que es necesario utilizar registros sísmicos y aplicar técnicas avanzadas de tomografía”, explica el investigador Valentí Sallarès, autor principal del estudio.

Explicables

Según Sallarès, además de demostrar que los terremotos de tsunami no son “eventos anómalos”, sino que se pueden explicar por los mismos principios físicos y mecanismos de ruptura que los terremotos convencionales, el trabajo permitió revelar que las características de esos sismos son “propiedades intrínsecas e inherentes a rupturas sísmicas poco profundas, y están relacionadas entre ellas a nivel causal”.

El hallazgo abre las puertas a combinar, por ejemplo, la intensidad de las vibraciones y su duración para mejorar los sistemas de vigilancia y alerta de tsunamis a escala mundial.

El ejemplo más paradigmático de terremoto de tsunami es el ocurrido en Nicaragua en 1992, cuando fallecieron alrededor de 170 personas y más de 13,500 se quedaron sin hogar.

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