“Estamos inmersos desde hace casi dos años en la pandemia originada por el virus SARS-CoV-2 (Covid-19), a pesar de las medidas sanitarias de aislamiento, uso del cubrebocas, lavado de manos continuo y un proceso de vacunación relativamente lento y de ninguna manera oportuno, e incapaz de detener la pandemia”, indicó en un comunicado el doctor José Antonio Cetina Manzanilla, integrante de la Academia Nacional de Medicina y socio del Colegio Mexicano de Reumatología.
“La cantidad de defunciones es impresionante, y aunque inicialmente se apreció predominio en adultos mayores y en personas con comorbilidades tales como diabetes mellitus, obesidad, hipertensión arterial y daño renal, por mencionar algunas de ellas, actualmente también los adultos jóvenes son vulnerables y en menor proporción los adolescentes e incluso niños, lo que nos dice que el coronavirus es una enfermedad que no respeta género, edad o condición socioeconómica dada su extraordinaria virulencia”, añadió el médico.
Síndrome posagudo
Entrevistado en su consultorio ubicado en la avenida Itzaes, Cetina Manzanilla explicó que a esta situación clínica se añade el síndrome posagudo Covid-19 en aquellas personas que superaron la enfermedad, particularmente los que presentaron una forma severa y que requirieron oxígeno suplementario, hospitalización y respiración asistida.
“Han surgido evidencias científicas y clínicas que destacan las secuelas del Covid-19 en un período relativamente corto, pero que puede persistir por semanas o meses, afectando múltiples órganos y sistemas. Los primeros informes resaltan como secuelas la fatiga, el cansancio, la disnea, el dolor torácico, los trastornos cognitivos, el dolor articular y la declinación en su calidad de vida”, expresó.
El doctor Cetina Manzanilla agregó que lo anterior se relaciona por la acción directa del SARS-CoV-2, la inflamación sistémica y el daño celular con una respuesta inmune innata alterada con producción de citocinas inflamatorias y un estado procoagulante que favorece procesos tromboembólicos, todo ello inducido por el virus.
“La infección por Covid-19 es una enfermedad multisistémica en la que el actor principal es el virus SARS-CoV-2 con alta capacidad patógena que ejerce su acción directa y daño celular mediado por mecanismos a inmunológicos alterados. El síndrome posagudo Covid-19 incluye la persistencia de los síntomas o el desarrollo de secuelas después de tres o cuatro semanas, desde el inicio de los síntomas agudos del coronavirus con capacidad de replicación viral”, argumentó el doctor.
En cuanto a las secuelas pos-Covid-19, estas comprenden dos categorías.
Subagudo: incluye síntomas y anomalías presentes entre las 4 y 12 semanas después del inicio de la infección aguda.
Síndrome crónico o posterior al Covid: incluye síntomas y anomalías que persisten más allá de 12 semanas al inicio de la infección. El virus puede ser detectado por PCR en las primeras tres semanas y a partir de la cuarta semana, a pesar de las secuelas, es negativo.
En la atención de estos pacientes participan diversos especialistas relacionados en forma directa con la afectación de diferentes órganos, aparatos y sistemas.
El propósito de esta comunicación es alertar a los pacientes y la comunidad acerca de la seria amenaza que representa esta pandemia, evitar contagios y no solo el manejo de los síntomas agudos, sino las secuelas que impactan la calidad de vida y la economía del paciente.
El compromiso ante la pandemia es compartido por los integrantes de los servicios de salud (médicos, enfermeras, personal de apoyo hospitalario y de salud), nuestra comunidad y las autoridades de salud pública.
“Este es un momento que requiere resistencia, coraje y una respuesta firme”, concluyó el especialista.
Los síntomas
Los síntomas persistentes del síndrome crónico o posterior al Covid-19 incluyen afectación del sistema nervioso central (ansiedad, depresión, trastornos del sueño, trastornos estrés postraumático, dolor de cabeza y niebla mental); cardiovasculares (palpitaciones, dolor torácico); hematológicos (tromboembolismo), renales (daño agudo crónico), en la piel (rash y pérdida del cabello); endócrinos (debut de diabetes mellitus, hipertiroidismo, desmineralización ósea); gastrointestinales y hepatobiliares (alteración de la microbiota); reumatológicos (dolor articular, debilidad muscular y múltiples anomalías en la producción de citocinas proinflamatorias); neumológicos (además de la fatiga, la disnea, la dependencia de consumo de oxígeno), y el aumento de infecciones oportunistas.
