La mayoría de los escándalos se dan en los adultos
Utilizar las redes sociales sin escrúpulos no es exclusivo de la mayoría de los jóvenes o “nativos digitales”, coinciden la doctora Rocío Cortés Campos, directora de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady, y Roberto Ruz Sahrur, consejero del Iepac y experto en redes.
Entrevistados con relación a los comentarios del papa Francisco de que muchos de los llamados “nativos digitales” utilizan sin escrúpulos las redes sociales como un campo de batalla para difundir noticias falsas, esparcir veneno y destruir a sus adversarios, señalan que las redes sociales son usadas por diferentes públicos.
“Hay jóvenes que usan las redes sociales sin escrúpulos, pero no todos; lo que sí podemos escribir en piedra es que no es un problema de la generación más joven, incluso pudiera llegar a comprobarse que hay mayor problema en edades adultas”, subraya Ruz Sahrur, creador de la plataforma “Eres lo que publicas”.
Ruz Sahur señala que indudablemente hay más penetración de jóvenes en las redes sociales que de adultos y por ello pueden ser más visibles las conductas del porcentaje de jóvenes que hacen uso indebido de las redes sociales.
“Pero eso no quiere decir que este grupo etario las use de peor manera (…) El problema es que hay muchísimo más jóvenes que adultos en redes sociales, y como hay más jóvenes se nota más el efecto en jóvenes, pero en realidad, analizando de cerca a grupos etarios bajo ningún motivo diría que son los jóvenes”, expresa.
Los adultos, protagonistas de escándalos
De hecho, indica, los problemas y escándalos que se ven constantemente en redes sociales, como los #lady y #lord, se dan en adultos.
“El uso que le da el joven es mucho más de entretenimiento y ya usan más la privacidad para que su contenido se quede en su círculo, y por lo tanto hay menor incidencia pública de cualquier contenido que ellos difundan”, expresa.
Señala que muchas veces los algoritmos de las redes le dan visibilidad a noticias o contenido negativo.
“Puede que los jóvenes estén compartiendo muchísimo contenido positivo, el problema es que ni el Papa ni nosotros nos enteramos porque el propio Facebook y las redes en sus algoritmos tratan de darle mayor visibilidad a lo que genere una reacción. ¿Qué genera una reacción? Puede ser lo polémico o lo divertido, lo que nos mueva, lo que nos sacuda, y si a nosotros como humanos no nos genera una reacción las notas positivas o nos aburren obviamente no vamos a ver ese contenido”.
En el caso de que muchas veces en redes sociales, para ganar seguidores se muestra una imagen que no refleja la realidad, Ruz Sahrur dice que es verdad: “Pero normalmente, quien crea noticias falsas, quien sube información sin escrúpulos y quien desinforma tiene una agenda (…) ¿Quién es más probable que cree noticias falsas, por ejemplo, del matrimonio igualitario? ¿El joven que apenas está empezando a entender cómo funciona su sociedad y que además puede que no le interese o el adulto que ya tiene perfectamente sus ideas preconcebidas y quiere incidir en ese tema a como dé lugar? De entrada quien más probabilidad tiene de hacer ese uso inapropiado de las redes es el adulto”.
No solo los nativos digitales
Por su parte, la doctora Rocío Cortés resalta que las redes sociales virtuales son utilizadas por diferentes públicos y no solo los llamados nativos digitales: “El público que usa las redes sociales es muy diverso, ciertamente hay mayor utilización por parte de las generaciones más jóvenes, pero no es exclusivo de ellos”.
Señala que hay hábitos más o menos comunes en algunas poblaciones que otras: “Lo cierto es que en las redes sociales por su misma configuración tan democrática en el sentido de que todo mundo tiene acceso a ellas, cualquiera puede publicar lo que se le pegue la gana y se presta en diversas ocasiones para generar diversidad de contenido que bien puede ser cierto o infundado”.
La doctora en Ciencias Sociales señala que hay que manejar con mucha responsabilidad lo que se emite porque no sabemos a quien llega y las afectaciones que puede tener.
“Es una situación que ocurre no necesariamente por generaciones, sino por hábitos y costumbres de los propios usuarios que pueden ser jóvenes o mayores”.
Añade que le ha tocado ver comentarios y publicaciones de gente de 40 y 50 años que no son tan responsables como se esperaría. “Por allá no me iría solamente por los jóvenes, sino por el usuario general… Hay quienes sí tienen mucha cautela con su publicación y empleo y hay quien no, y así como hay personas responsables de todas las edades también hay gente irresponsable al respecto, y le pasa a famosos y no famosos”.
La doctora Cortés resalta que una forma de acabar con dicha práctica es con educación no solo en términos académicos, familiares o de valores, sino también en términos de tecnología y responsabilidad.
