La depresión y la ansiedad están matando a los yucatecos, afirma Víctor Chan Martín, presidente de la asociación civil Hogares Maná, quien habla de estas dos enfermedades como fuertes detonantes del suicidio.
El psicólogo y psicoterapeuta señala que hay varios retos en torno a las enfermedades mentales, como aceptar que se tiene una, buscar ayuda —lo que muchas veces no se hace por los mitos— y seguir las recomendaciones que les da el profesional de la salud.
Chan Martín enfatiza que aceptar y buscar ayuda son los dos primeros pasos, pero de nada sirve si no se siguen las recomendaciones brindadas por un profesional.
Afirma que la depresión y la ansiedad están matando a los yucatecos, siendo la primera un trastorno mental y la segunda un trastorno emocional, por lo que se requiere de una intervención completamente diferente en ambos casos.
No es pasajero
“Muchas personas que padecen depresión creen que es algo pasajero, y no es así. La depresión amarra, inactiva, esclaviza, porque quien la padece, aunque su cuerpo quiera levantarse, parece como si estuviera encadenado a la cama, que por más que quiera levantarse no puede, y hay un sufrimiento muy fuerte”, explica.
En cambio, la ansiedad a diferencia de la depresión permite a la persona levantarse, pero tiene una característica muy concreta, el tema de la muerte se convierte en una convivencia a diario, pues en todo momento la persona piensa que algo va a pasar que lo va a matar; con la depresión ya hay un sufrimiento que lleva a pensamientos de suicidio.
Detalla que quien padece ansiedad piensa que algo le va a suceder y se adelanta al hecho, es decir, se suicida antes de que algo ocurra.
Recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018 habló de que en 2021 la depresión iba a ser la primera causa de muerte.
“No sé si ya llegamos a eso, pero estamos a nada de que la depresión en el mundo, en México y Yucatán se convierta en esa primera causa de muerte, y lo triste es que la depresión no se ve; unpadecimiento médico, por ejemplo, un tumor puede verse al hacer una placa, también se puede ver una herida y la sangre, pero en el tema de la depresión no se ve a más que ciertos comportamientos, que podrían pasar desapercibidos”, añade.
Señala que la cifra de suicidios en niños de 10 a 14 años de edad aumentó 37% respecto a 2019, al grado de ser la tercera causa de muerte en este grupo de edad, solo por debajo de tumores malignos y accidentes.
Suicidio infantil
Puntualiza que en su experiencia la primera causa de suicidio infantil es el abuso sexual, seguida del estrés causado por las obligaciones, muchas veces extremas, que les imponen los padres.
“He conocido historias de niños cuyos padres quieren que saquen puro 10 en la escuela, y al no cumplir con esa exigencia viene el cuadro de estrés en el menor. Para los adultos es más fácil manejar el estrés porque tienen más herramientas emocionales y cognitivas, pero un niño no sabe manejar lo que está sintiendo adentro”, añade.
El psicoterapeuta, comparte el pronóstico sobre los suicidios para fin de año, y aunque espera que no se cumpla, piensa que para finales de noviembre y todo diciembre va a haber un “disparo enorme” de suicidios, porque la personas ya están sufriendo mucho en casa.
“Si bien es cierto que ya muchos salimos, hay una gran parte de la población que no lo hace. Aunado a ello diciembre se convierte en un mes muy emotivo. Antes de pandemia se disparaban los casos en este mes, ahora se le suma el encierro y no sacar lo que se siente”.
Asimismo, manifiesta, hay mucha gente que no ha cubierto ese ritual de despedida con su ser querido, pues el Covid-19 no solo se ha llevó a familiares y seres queridos, sino que no ha permitido que ese ritual de despedida en una funeraria o de ir a un cementerio se pudiera realizar.
“Las personas se quedaron con un nudo en la garganta, quieren tragar el dolor, pero no pueden. Las cuestiones emocionales y mentales salen en cualquier momento, porque va a pasar algo, por muy mínimo que sea y el nudo va a salir disparado y la persona va a cometer un suicidio, lo cual es muy triste”, expresa.
Ante esto, hace hincapié en estar atentos a las conductas de familiares y amigos, y no dudar en buscar ayuda cuando lo requieran, antes de que ocurra un desenlace fatal.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Limitante económica
Respecto a la cuestión económica como limitante para buscar ayuda ante los padecimientos mentales, el psicólogo y psicoterapeuta Víctor Chan Martín explica que sí es un impedimento, pues hay quienes no pueden pagar una consulta de $500, $700 o $1,200, y el Estado no ha respondido con una alternativa para las personas que no pueden pagarla, pese a que es el responsable en ese sentido; pero al mismo tiempo no es una causa para no recibir atención, pues hay familias que teniendo mucho dinero y pudiendo pagar, no buscan ayuda profesional.
