Monseñor Gustavo Rodríguez Vega bendice la imagen del Santo Cristo de las Ampollas

El Santo Cristo de las Ampollas retornó a su capilla ayer, al concluir sus festejos, después de más de un mes de permanecer a un costado del altar de la Catedral.

El ascenso de la imagen del Cristo Negro congregó a decenas de personas e integrantes de los dos decenas de gremios que asistieron a la fiesta para despedirse del Señor de las Ampollas.

El programa incluyó celebración eucarística que fue presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y celebrada con los padres Justo Ceballos Uc, rector de la Catedral, y Elías Chi.

Al concluir la misa se realizó una procesión con la imagen del Cristo en el interior y atrio del centenario templo, con la participación de los representantes de los gremios únicamente.

La imagen, que junto con su base pesa unos 300 kilos, fue colocada para su veneración con la petición de no tocar la imagen centenaria.

Con mariachi

En el último tramo para subir al Cristo Negro a su nicho, el mariachi Kukulcán entonó cantos dedicados al Hijo de Dios. Los aplausos fueron la señal de que el Cristo de las Ampollas había vuelto a su lugar habitual.

El arzobispo de Yucatán, en la homilía de la misa, recordó que el profeta Isaías, siglos antes de Jesucristo, anunciaba su pasión y su muerte.

“Ahí está el siervo de Dios cargando con los crímenes de todos, ahí lo vemos en la cruz. Lo vemos y décimos ‘es que no es justo’, no fue justo, él no subió a la cruz para pagar alguna deuda personal, sino por los pecados de todos”.

“El señor está en la cruz pasando por esos sufrimientos para redimirnos a nosotros, para hallar la gracia y obtener ayuda. En el momento oportuno nos podemos acercar a él con confianza en su misericordia”.

“En el Evangelio no habla directamente del anuncio de su pasión pero los versículos anteriores narran cómo Jesús por tercera vez les anunció su pasión, muerte y resurrección y aquí también, en el último versículo, dice el Señor que el hijo del hombre no ha venido a que le sirvan sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.

Comentó que ahí se encuentra una conexión perfecta entre las tres lecturas de la palabra de Dios (del día) con la fiesta del Señor de las Ampollas.

“Hermanos, quién sabe si algunos de nosotros tenga la gloria, la oportunidad de recibir el martirio, pero todos estamos llamados a pasar la prueba de cada día, todos estamos llamados a recibir el bautismo, como cada día que se renueva nuestro bautismo, cada vez que aceptamos trabajos, compromisos, dificultades, sufrimientos, enfermedades y de que estamos dispuestos a todo lo que el Señor nos quiera enviar”.

“Así es que la repuesta de cada uno de ustedes y la mía también sea como la de esos apóstoles. Sí podemos, sí podemos, Señor envía la prueba. A lo mejor alguien dirá: es que yo no aguanto, yo soy muy cobarde, pero miren si Dios nos llega a pedir lo que nos pida siempre nos dará fuerzas para enfrentarlo. Él nos da su gracia para que sepamos contestarle, por eso podemos decir como decía lo mismo San Agustín: dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”.

“Los devotos del Cristo de las Ampollas que le digan sí al Señor y estén dispuestos a todo y que puedan responder desde hoy y siempre que sí. Sí podemos pasar por la prueba que el Señor ha pasado, sí podemos ser bautizados, con el bautismo que él recibió”, pidió el arzobispo de Yucatán.— Claudia Sierra Medina

 

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