La pesadilla era tan vívida que se despertó con un sudor frío, el corazón acelerado y la certeza de que la espeluznante catástrofe era demasiado real.
¿Debería haberse saltado la casa encantada y esas terroríficas películas de Halloween? Quizá más importante, ¿esa pesadilla podría perjudicarle la salud?
En ambos casos, los expertos en sueño dicen que probablemente no. Sin embargo, cuando esos episodios nocturnos problemáticos son repetitivos podrían suscitar problemas de salud durante el día, lo que subraya la necesidad de descansar bien por las noches, de acuerdo con un reportaje de la American Heart Association News publicado por HealthDay News.
“La buena noticia es que las pesadillas no son tan graves como un ataque al corazón”, afirma Michael Grandner, director del Programa de Investigación sobre el Sueño y la Salud de la Universidad de Arizona en Tucson, donde estudia el efecto del sueño en los problemas cardiovasculares. “Sin embargo, tampoco son insignificantes”.
En un estudio realizado con 1,233 japoneses con enfermedades cardiovasculares se sugirió que las personas que declaraban tener pesadillas frecuentes eran más propensas a padecer depresión, ansiedad e insomnio, lo que podría empeorar sus condiciones cardíacas.
Hallazgo
En otro estudio, los investigadores encuestaron a más de 3,000 veteranos del ejército de Estados Unidos y descubrieron que los que declaraban tener pesadillas al menos moderadamente angustiosas, por lo menos dos veces a la semana, tenían más casos de hipertensión arterial, problemas cardíacos y ataques al corazón, incluso después de tomar en cuenta el impacto de la edad, el hábito de fumar, el trastorno de estrés postraumático y otros factores. Los resultados preliminares del segundo estudio se presentaron el año pasado en una reunión virtual de las Sociedades Profesionales del Sueño Asociadas.
El estudio realizado con japoneses, publicado el pasado diciembre en la “European Journal of Cardiovascular Nursing”, instó a los cardiólogos a indagar con los pacientes acerca de las pesadillas como parte de sus evaluaciones.
Los estudios del sueño a personas con enfermedades cardiovasculares fueron observacionales y no se examinaron la causa y el efecto.
“Podría ser que las pesadillas en sí no sean las que causen el daño fisiológico, sino su efecto en la vida cotidiana”, mencionó la doctora Reena Mehra, directora de investigación de trastornos del sueño del Instituto Neurológico de la Clínica Cleveland.
Si los malos sueños son lo suficientemente frecuentes como para causar estrés e insomnio, señaló, “se podría argumentar que tal vez con el tiempo eso contribuiría al riesgo cardiovascular”.
Michael Grandner, director del Programa de Investigación sobre el Sueño y la Salud de la Universidad de Arizona, coincide: “Existe una relación mutua entre muchos de los problemas cardiovasculares y los problemas de salud mental. El estrés extremo va cobrando un precio en nuestro corazón y metabolismo”.
Durante la mayoría de los sueños, agregó, “el cerebro está muy activo, pero el cuerpo está completamente inmóvil, de otra forma, se actuarían físicamente”.
Durante una pesadilla, Grandner comentó que “el sueño atraviesa esas barreras y ocurre una respuesta lo suficientemente fuerte como para despertarse. Eso no significa que algo esté mal, para la mayoría de la gente es algo inofensivo; pero si se tienen pesadillas muy seguido, puede ser muy estresante”.
Casos extremos
Reena Mehra dijo que los casos extremos, como las pesadillas causadas por el trastorno de estrés postraumático, pueden justificar el asesoramiento psicológico y la medicación. La mayoría de la gente, sin embargo, debería centrarse en la higiene del sueño, el término formal de tener una buena rutina a la hora de dormir, añadió.
La Fundación Nacional del Sueño recomienda entre siete y nueve horas nocturnas para la mayoría de los adultos, además de tener horarios regulares para dormir y estar despierto; guardar los dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de acostarse, y evitar la cafeína y el alcohol durante las últimas horas del día.
Una recomendación adicional podría ser más difícil: “En la medida en que se pueda, hay que reducir cualquier factor de estrés en la vida que pueda desencadenar las pesadillas”, puntualizó Reena Mehra.
