Renglones

Margarita Díaz Rubio (*)

“Lo más que yo puedo hacer por mi amigo es, simplemente ser su amigo”, Thoreau

La amistad es importante para el ser humano y es un valor cuando es desinteresada, basada en el amor y en la dádiva.

La amistad es una expresión de afecto que va más allá de las diferencias. Es el entendimiento mutuo, la comprensión hacia el otro y donde se comparten alegrías y tristezas. Es en la amistad donde se encuentran la caridad, el desinterés y los sentimientos compartidos y, todo ello debe ser en una forma de amar sin condición y sin cuestionamientos.

La amistad es el depósito de entrega hacia la disponibilidad de hacer el bien a nuestros semejantes, limitando ese amor a cierto número de individuos en los que ponemos nuestra confianza, sin importarnos que esa confianza sea traicionada.

La amistad, que se manifiesta en un particular apego que se tienen dos personas, es más duradera que el amor, pues con el tiempo se va formando y consolidando hasta llegar a ser un descanso mutuo. Y el objeto de la amistad es el placer y agrado de la vida por medio de un trato y comunicación estable, en una confianza ilimitada y en un apoyo en nuestras aflicciones.

En la verdadera amistad se encuentra el dolor —por el sufrimiento del amigo— pero vale la pena tenerla, mantenerla y nunca olvidarla.

Presidenta del Patronato Pro Historia Peninsular de Yucatán.

 

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