Padecimiento que afecta a los de 60 años en adelante
La fatiga, aunado al crecimiento del bazo y el hígado y la presencia de anemia son suficientes motivos para sospechar de una enfermedad hematológica, que puede tratarse de mielofibrosis, un padecimiento que afecta en su mayoría a las personas de más de 60 años, que sin tratamiento tienen una pésima calidad de vida, con síntomas que se van exacerbando y llevan a la muerte.
El padecimiento es considerado como parte de las enfermedades raras, pues afecta a un paciente por cada 100 mil, sin embargo, es necesario que el gremio médico tenga en cuenta la mielofibrosis para canalizar al paciente con el especialista cuando se sospecha de este mal. Y es que la mayor parte de los enfermos llegan con el hematólogo un año después de haberse iniciado los síntomas y después de pasar con al menos cinco médicos de distintas áreas y especialidades.
Así lo indica la Dra. Martha Alvarado Ibarra, hematóloga adscrita al hospital general del Issste “20 de noviembre” de Ciudad de México, quien detalla que se trata de un padecimiento de origen genético, pero no hereditario, pues se presenta como un descontrol exagerado de las células.
Rara u ocasionalmente puede afectar a niños, pues, se han dado casos, pero predomina en los adultos mayores de los 60 años.
Muy tarde
“Gran parte de esos adultos siguen siendo económicamente productivos y son útiles para la sociedad, pero por desgracia no se piensa en la enfermedad y esto hace que los pacientes llegan a los centros médicos cuando los síntomas ya están completamente expresados”.
De ahí que se quiera difundir la enfermedad y llamar la atención de los médicos ajenos a la especialidad para que puedan enviar a los pacientes a tiempo con el hematólogo.
Precisa que la mielofibrosis es maligna y prolifera en la médula ósea, por lo que ocasiona cambios en la sangre, pues la médula ósea es la encargada de la producción de las células rojas, blancas, y plaquetas, y si hay un desorden exagerado, como en este padecimiento, se estimula también la producción de células de colágeno que aumentan la fibrosis.
La producción alterada de células se refleja en la sangre, por lo que se pueden notar cambios en estudios como una biometría hemática.
Cinco síntomas
Destaca que hay que poner atención en los datos fundamentales para sospechar de la enfermedad, la cual tiene como síntomas principales la fatiga o cansancio, que refieren casi el 100 % de los pacientes, que suelen estar tan cansados que resulta incapacitante. Si a eso se le suman otros datos, como un aumento de tamaño del bazo, que empieza a crecer y ocupa prácticamente todo el abdomen, y esto ocurre en un adulto mayor de 60 años, hay que sospechar de la enfermedad.
El hígado también crece, la palidez generada por la anemia que causa el padecimiento y exacerba la fatiga extrema, son motivo suficiente para pensar en una enfermedad hematológica.
Otras situaciones que se presentan en el paciente es que, al aumentar el tamaño del bazo y el hígado, comprimen el estómago, y esto hace que la persona coma poco, por lo que suelen estar desnutridos, pues aunque quieran comer se sienten inmediatamente llenos. Dichos órganos también comprimen los intestinos.
La especialista apunta que cuando no se detecta la enfermedad se agregan otros síntomas como dolor óseo y comezón.
Afirma que con el fármaco que se usa actualmente se controlan muchos de los síntomas y con su uso se ha demostrado una reducción en el tamaño del bazo, cuando antes nada detenía la progresión de ese síntoma.
La Dra. Alvarado enfatiza la importancia de una detección oportuna del padecimiento y del envío al paciente al hematólogo para que sea tratado de manera temprana y así poder controlar los síntomas antes de que se exacerben.— Iris Ceballos Alvarado
De un vistazo
Tratamiento
La Dra. Martha Alvarado Ibarra señala que hasta hace algunos años no existía tratamiento para la enfermedad, y aunque no se cura, ya existe al menos un fármaco para tratarla.
Trasplante de médula
La otra opción para intentar la cura es el trasplante de médula ósea, pero no todos los pacientes son candidatos a la mismo, se deben evaluar los riesgos; si hay un alto riesgo de muerte como consecuencia del procedimiento no se debe realizar. De ahí que la terapia farmacológica sea una buena alternativa para quienes no son candidatos a trasplante.
