Renglones

Margarita Díaz Rubio (*)

En Yucatán abundan las guitarras. En las casas, en las tiendas y en manos de los trovadores. Sus arpegios en la noche de serenata han llenado de romanticismo la vida de los yucatanenses.

La guitarra es instrumento de cuerda en el que se obtienen los sonidos pulsando las cuerdas con los dedos. Construida en maderas finas consta de una caja de resonancia con un rosetón central hueco, un diapasón provisto de trastes transversales que facilitan la emisión afinada de los sonidos, un clavijero para el tensado y un puente de sujeción de las cuerdas.

Su origen es incierto y podría derivar de la cítara grecolatina, sus influencias son árabes. Por siglos fue instrumento plebeyo y popular y sucesivas modificaciones desembocaron en el moderno modelo de seis cuerdas.

La guitarra es de arraigada tradición española y en la actualidad los japoneses son los principales competidores en su calidad.

La guitarra eléctrica, plana y provista de cuerdas metálicas pulsada por púas, se convirtió en un símbolo de los estilos musicales de la segunda mitad del s. XX como el rock and roll y el pop.

Para la música culta occidental fueron los españoles Francisco Tarrega y Fernando Sor los que escribieron las primeras partituras para ese instrumento. Posteriormente varios compositores e intérpretes de talla internacional la dotaron de una personalidad reconocida en las principales salas de concierto del mundo.

La guitarra se adapta al cuerpo, es liviana, rica en sonoridad y de fácil transportación. Es un instrumento para los dioses y de los dioses.

Presidenta del Patronato Pro Historia de Yucatán.

 

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