“Todo lo que sucede en nuestra vida tiene sentido en razón de Cristo que vendrá”, dijo el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la misa que presidió anoche por el 60o. aniversario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
El 29 de noviembre de 1961 concluyó el primer Cursillo en Chichí Suárez.
“Yo quiero relacionar los Cursillos de Vida Cristiana , su nacimiento con el Concilio Vaticano II. ¿Qué tienen que ver? Toda la primera mitad del siglo XX nos encontramos grandes teólogos europeos, sobre todo alemanes y franceses, que tenían ideas muy avanzadas para revolucionar la Iglesia”.
“Se hacía sentir la necesidad de un cambio de mentalidad dentro de la Iglesia, así aquellos grandes teólogos, pensadores, escritores, fueron preparando el camino para la renovación que trajo el Concilio Vaticano II. Era teología, era reflexión”.
Expuso la acción pastoral que se adelantó al espíritu del Concilio reflejada en el nacimiento de los Cursillos proponiéndole a los laicos la meta de la santidad, el encuentro con Cristo, que conocieran el kerigma .
“La santidad que antes se pensaba que era cosa de los sacerdotes o de las monjitas, los Cursillos vienen a presentarla como una meta que está al alcance de los laicos”, expuso el prelado, entre otras ideas.
Monseñor Rodríguez Vega concelebró con el arzobispo emérito, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán; el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz, y el padre Alberto Ávila Cervera, coordinador diocesano del Movimiento en la Arquidiócesis de Yucatán.
Entre los asistentes estuvieron: Juan Adolfo Moguel Ortiz, presidente del organismo mundial de Cursillos de Cristiandad; Irving Sauri Cruz, vicepresidente; y Ernesto Alejandro Saenz Molina , presidente diocesano.
Luego de la misa de acción de gracias se hizo una proyección de imágenes de diversos momentos del Cursillo a lo largo de los 60 años.
