La costumbre de consumir la yerba tiene cinco siglos
BUENOS AIRES (EFE).— En la mano de Leo Messi y el papa Francisco, o de otros tantísimos argentinos populares o anónimos que recorren el mundo, el mate ejerce como uno de los grandes embajadores de la identidad del país rioplatense, que ayer, como cada año, rindió homenaje a una infusión que tiene grandes propiedades para la salud.
Desde 2015, y tras ser aprobado por ley, Argentina celebra el Día Nacional del Mate (el 30 de noviembre) en conmemoración del nacimiento del caudillo de origen guaraní Andrés Guacurarí y Artigas (1778-1821), “Andresito”, que gobernó la Provincia Grande de las Misiones y fomentó la producción y comercialización de esta yerba.
“La costumbre del mate permanece inalterada desde tiempos remotos y por cinco siglos de historia, arraigándose y extendiéndose a lugares lejanos”, cuenta Juan José Szychowski, presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), entidad que coorganiza el Mate Rock 2021, festival musical con el que ayer se conmemoró a la popular yerba en Posadas, capital de la norteña provincia de Misiones.
Mate en otros países
Si bien Argentina es el principal productor y exportador mundial de este producto, por su origen guaraní —pueblo que se extendía en lo que hoy corresponde al norte argentino, parte de Paraguay y de Brasil— el mate es parte también de la cultura de esos países y de Uruguay, así como en zonas de Bolivia y Chile o incluso en Siria o Líbano, producto de las corrientes migratorias.
Se llama mate —palabra derivada del quechua “mati”, que significa calabaza— tanto al tipo de yerba que se usa para elaborar la infusión —que en Argentina se produce y cultiva en las provincias de Misiones y Corrientes— como al recipiente de calabaza, madera, cristal, metal u otro material donde se realiza.
El modo de hacer el mate tradicional —hay diversas variedades, como el cocido, el mezclado con leche o el tereré, que se toma frío— consiste en llenar tres cuartas partes del mate con yerba e ir mezclando esta una y otra vez, conforme se va bebiendo, con agua caliente que se guarda en un termo. Una encuesta encargada por el INYM a Voices! Research & Consultancy reveló en 2016 que era considerado el principal rasgo identitario de la argentinidad por el 38% de los consultados, seguido de la carne con un 37% y el dulce de leche y el vino con un 11% y un 7% respectivamente.
“Tomar mate significa amistad, charla, momentos compartidos. Para los materos es un compañero ideal durante toda la jornada“, remarca el presidente del INYM, organismo no estatal creado por el Congreso argentino en 2002.
Esta entidad, que busca promover la producción y consumo de mate, destaca los beneficios que la yerba tiene para la salud, como su capacidad antioxidante y su colaboración para la prevención de la obesidad o de enfermedades cardiovasculares, crónicas de origen inflamatorio o neurodegenerativas.
Para los guaraníes, el de la yerba mate es el árbol por excelencia, un regalo de los Dioses. A su llegada, los conquistadores aprendieron de esos nativos su uso y virtudes y difundieron su consumo en el Virreinato del Río de la Plata. También los jesuitas introdujeron el cultivo en las reducciones y contribuyeron a su difusión.
Ahora, siglos después, el mate es sin duda un emblema de este lado del mundo. Como concluye Szychowski, mientras los argentinos toman mate amargo o dulce con yerba de una molienda más gruesa o intermedia; la de los uruguayos es más fina, mientras que los paraguayos prefieren yerbas compuestas con añadidos como menta, boldo, peperina, poleo, burrito y anís.
De un vistazo
Filtro para el mate
Para beber el mate se usa un sorbete conocido como “bombilla”, que filtra la yerba del líquido y que por lo general suele ser de alpaca, acero o plata.
Representa a Argentinos
Según Juan José Szychowski, presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), este producto es el “que más representa a los argentinos”.
