Uno, dos, tres… por la adultez

Mañana, avisado aprendiz, es noche vieja y pasado mañana, año nuevo.

El 2021 estuvo cubierto, de principio a fin, por la pandemia.

Todos perdimos a alguien o algo a causa del Covid, estamos en proceso de duelo; muchas familias están de luto, mis más sinceras condolencias.

Sin embargo, en estos finales días sería bueno que hagas no un recuento exhaustivo de todo cuanto viviste en el 2021, sería titánica tarea; mas sí que, por ejemplo, hagas un ejercicio para recordar tres cosas que hayas aprendido en este año que termina y que sean el equipaje con el que viajes y llegues al 2022.

Te comparto lo que aprendí en este año que termina.

Aprendí que las personas que creía que estarían conmigo hasta el final de mi vida o las cosas que pensé tenerlas para siempre, en un abrir y cerrar de ojos, puedo perderlas.

Aprendí que sólo una cariñosa y atenta relación con mis seres queridos y las personas puede brindarme un sentido de bienestar duradero contra toda prueba.

Aprendí que mi manera de ver a las personas y sus circunstancias es parcial y que para comprenderlas y empatizar mejor con ellas, debo considerar —con humildad y apertura de mente— lo que piensan, sienten y experimentan.

En el 2021, gané y perdí. De mí depende si logro multiplicar cuanto gané y, en cuanto a lo que perdí, luchar para recuperarlo o, simplemente, dejarlo irse en paz.

¡Divertida noche vieja, próspero 2022!

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento Saludable. WhatsApp: 9993-46-62-06

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